Puente Alto: vecinas y vecinos se movilizan por emanaciones tóxicas de pozos áridos

Por Nahuel Valenzuela

Regemac y Baltierra son dos empresas que extraen áridos desde hace más de 4 décadas en la comuna de Puente Alto. El terreno en donde se encuentran los pozos está rodeado por varias villas densamente pobladas, lo cual por sentido común, es una situación irregular tomando en consideración el plano regulador. A las y los vecinos que hace 15 años se endeudaron para poder tener su casa propia, los engañaron diciéndoles que los terrenos ubicados al frente de sus hogares serían en 5 años más un hermoso parque. Ha pasado el tiempo y nada de eso ha ocurrido, por el contrario, todo ha empeorado.

Hace algunos meses comenzaron a sentirse fuertes olores en las inmediaciones de los terrenos de las empresas. Pero hace un mes la situación se hizo incontrolable: en algunas calles como Bahía Fitz Roy, Bahía India y Bahía Navidad –por citar algunas-, el aire era irrespirable. Algunos de los barrios afectados son Villa La Capilla, Condominio Valle Verde 1 y 2, Villa Los Aromos y Villa Los Ciruelos, además de dos colegios ubicados en el sector -Colegio Arzobispo Crescente Errázuriz y Escuela Municipal Gabriela-, la Sala Cuna y Jardín Infantil Los Robles -inaugurada este año-, y un complejo deportivo municipal.

En la Villa La Capilla, esta insostenible situación derivó en la realización de una reunión informativa convocada por la Junta de Vecinos local el día domingo 13 de noviembre, que tenía como objetivo informar los “avances” de las gestiones de la Municipalidad y se negó, en principio la posibilidad de un incendio subterráneo. Sin embargo, tras la exposición de varios vecinos, entre ellos, un representante de la “Coordinadora Aire Limpio no más Pozos Áridos” se asumió que el verdadero origen de la toxicidad del aire era efectivamente un incendio subterráneo que no ha sido controlado debidamente (hasta la fecha). En el lugar se está quemando basura orgánica acumulada clandestinamente por años por las empresas Baltierra y Regemac–y no escombros para rellenar el terreno tal y como dicta la ley-. Ante esta situación un grupo de vecinas y vecinos decidió autoconvocarse y realizar medidas de presión para visualizar este conflicto socioambiental.

Rayados, marchas informativas, difusión en redes sociales, murales, charlas, intervenciones mediáticas (Diario “La Hora” y Chilevisión) y concentraciones a primera hora de la mañana, se han realizado hasta la fecha con la intención de concientizar a las y los vecinos y llamar la atención de las autoridades. El municipio hasta la fecha ha guardado un silencio más que cómplice y solamente el Seremi de Salud y Medio Ambiente ha acogido los reclamos de las personas afectadas; institución que ha instalado estaciones móviles de monitoreo de la calidad del aire, para registrar la contaminación de las villas afectadas, situación que no ha estado ausente de polémicas; en la Villa La Capilla se ha cuestionado si el lugar en que se han instalado las máquinas ha sido el más idóneo para una correcta medición.
Los síntomas en la población.

La salud de las y los habitantes de estos barrios ha empeorado desde que el incendio subterráneo comenzó. Las y los más afectados han sido las niñas y niños, las personas de la tercera edad y las mujeres embarazadas. César Salazar, médico egresado de la Universidad de Chile y miembro del Movimiento Salud para Todas y Todos, tras visitar la Villa la Capilla, conversó con las y los afectados y afirmó que: “Existen síntomas a corto y largo plazo. A corto plazo: enfermedades respiratorias, dolor de garganta, conjuntivitis, cefaleas, vómitos; y a largo plazo: mayor probabilidad de desarrollar cáncer, enfermedades respiratorias crónicas –asma principalmente-, y están descritos también problemas de desarrollo neurocognitivo en bebés”.

Jessica, vecina afectada de la Villa La Capilla señaló: “He concurrido muchas veces al consultorio por el problema de la contaminación de los pozos, y resulta que ahora me declararon enferma crónica de asma, en las noches me ahogo, me pican los ojos, se me seca la garganta, además tengo dos hijos, a mi hija la tuve que sacar del colegio antes del cierre del año escolar porque ha presentado tres bronquitis producto de los gases tóxicos”. En el mismo sentido, Ingrid, de la Villa Los Ciruelos indicó que su hija que estudia en el Colegio Arzobispo Crescente Errázuriz, aledaño a los pozos, “ha estado con cuadros demasiado seguidos y severos de bronquitis”.

Sergio, activista y vecino de la Villa la Capilla señaló que lo que quieren los habitantes de los barrios afectados es “lograr que estos pozos cierren, y que se rellenen de la mejor manera, en donde la comunidad y los profesionales pertinentes puedan fiscalizar y certifiquen que esto se está llevando a cabo de la manera que corresponde, queremos que se vayan y que se construya un parque que sea sustentable y que sea un beneficio para todas las comunidades; todo esto es intransable”.

La necesidad de la unidad en la lucha

Las zonas de sacrificio se han expandido por varios puntos del país. Se sacrifica a la población de un sitio en particular, en beneficio de los intereses de una a varias empresas, que supuestamente traen bienestar, desarrollo y progreso al país.

Ante esta política de Estado, la única salida que les queda a las comunidades es la movilización. Con la presión de la lucha es posible llevar a las empresas a instancias judiciales que perjudican sus reputaciones, inversiones y ganancias. Las manifestaciones que buscan paralizar faenas, los cortes de ruta y las campañas sociales también ayudan a resistir los proyectos que perjudican el bienestar de la naturaleza y las comunidades.

Pero para llevar esto a cabo es necesario que las comunidades estén cohesionadas e identificar al enemigo: las empresas directamente implicadas, pero también sus redes de influencia, corrupción e interés, así como sus conexiones políticas. Solo así se podrá acertar golpes certeros y acumular la experiencia y la fuerza social necesaria para vencer. Quienes tienen intereses tras estos negocios intentarán por todos los medios posibles dividir, mentir, comprar y coaptar a los dirigentes, para así intentar frenar la lucha y salirse con la suya. El camino solo estará blindado de todos estos peligros si la comunidad es capaz de dotarse de una organización unitaria, transparente y profundamente democrática, en donde las vocerías y dirigencias respondan a las asambleas de vecinas y vecinos afectados, y no a egos, personalismos, fidelidades políticas y/o caudillismos, que toman decisiones a espaldas de las comunidades. Esa es la tarea que debemos desarrollar si queremos expulsar a Regemac y Baltierra de Puente Alto, porque tenemos la convicción y la fe de que solo unidas y unidos venceremos.

Para consultar más información:
https://www.facebook.com/bastadepozosaridos/

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