No + AFP: Hacia un gran Paro Nacional el 4 de noviembre

Aquiles Carrasco Navas

Delegado provincial No +AFP Talca

 

En su Segundo Congreso Nacional realizado en abril del presente año, la máxima instancia de la Coordinadora Nacional No+AFP acordó tres puntos: terminar con el sistema de AFP en su conjunto, construir un sistema de reparto, solidario y tripartito, y llamar a un paro nacional productivo para el 4 de noviembre para impulsar esas demandas.

A lo largo de la historia y en todo el mundo, el paro o huelga general ha sido una de las principales herramientas con las que cuenta la clase trabajadora para tensionar la arena política a su favor y conquistar las diversas reivindicaciones del campo popular. Desde algo tan básico como una jornada laboral de ocho horas, hasta ciertos derechos sociales o incluso la apertura o cierre de procesos revolucionarios, la huelga ha sido el instrumento de lucha más eficaz para desafiar los intereses del capital.

Este tipo de convocatorias no son nuevas en nuestro país. Es más, sólo desde el término de la dictadura cívico-militar han existido al menos diez llamados a paralizar la economía del país, convocados principalmente por la Central Unitaria de Trabajadores y/o la CONFECH, siendo el más importante el de agosto de 2003 en el cual según la CUT paralizó un 20% de los trabajadores (principalmente del sector público), pese a lo cual el Gobierno de Lagos continuó su agenda de flexibilización laboral.

Por estos magros resultados y las dificultades que conlleva organizar una acción directa masiva de este tipo, la convocatoria de la Coordinadora No+AFP planteaba serias dudas en cuanto a su alcance e impacto. Sin embargo, desde abril hasta ahora la magnitud de las movilizaciones han abierto un escenario bastante distinto que invita a imaginar un hito sin precedentes en la postdictadura. Y al mismo tiempo surgen las dudas, ¿Qué alcance podría tener un paro nacional hoy? ¿Qué actores sindicales, sociales y políticos tienen capacidad de llevar adelante este proceso? ¿Es necesario involucrar a la CUT?

Probablemente, la posibilidad de que esta coyuntura permita cuando menos avanzar hacia el fin de las AFP requiere un involucramiento masivo de organizaciones de trabajadores, especialmente las de sectores estratégicos de la economía como el cobre y el transporte (portuario y urbano), pero también del sector público que tiene menos dificultades para parar. También serán indudablemente útiles las acciones que se puedan realizar desde movimientos y organizaciones territorialmente vivas para entorpecer el flujo de trabajadores y facilitar así la ausencia justificada a los lugares de empleo, y agitar la demanda de manera más efectiva entre el pueblo. Las y los estudiantes, en tanto, podrían aportar con su masividad en una gran marcha que corone la instancia.

En otras palabras, es necesario un esfuerzo multisectorial más allá de la consigna, ahora más que nunca, proyectando la capacidad de ejercer poder desde nuestra clase con independencia del empresariado y autonomía del Estado.

Sin desconocer lo anterior, al menos una cosa sí es clara: durante las próximas semanas todas las fuerzas de los distintos sectores movilizados deben enfocarse a la extenuante pero gratificante labor de difusión a los trabajadores menos organizados. Se debe informar a la comunidad acerca de las críticas al modelo, las propuestas frente al sistema previsional, los riesgos de movilizarse y mecanismos de seguridad frente a los mismos.

Evidentemente, no se trata sólo de generar masividad en la movilización, sino de que a partir de esta convocatoria se sienten las bases para la organización y encuentro de los distintos sectores del campo popular, apostando siempre a la reconstrucción de una fuerza social clasista con un movimiento social que prosiga tensionando a su favor el escenario político.

De todas formas, aún si no se logra reunir las voluntades necesarias para paralizar a millones de trabajadores, podremos obtener victorias para el campo popular en cualquier escenario. Debemos estar conscientes, por una parte, de que esta coyuntura ofrece una gran oportunidad de rearticulación que no podemos desaprovechar, y por otra, de la necesidad de resguardarnos frente a eventuales reflujos en la movilización.

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