Trabajadoras/es del SERNAMEG como mano de obra para campañas políticas.

Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores Independientes del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género (SINTTRAMEG).

Esa es la realidad que vivimos las y los trabajadores que nos desempeñamos en los programas del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género distribuidos a nivel nacional. A pesar que somos “contratadas a honorarios” con el fin de abordar múltiples problemáticas que viven las mujeres, principalmente la violencia hacia éstas; nuestras funciones profesionales quedan afectadas por la ambigüedad de estar sujetas a dos empleadores: técnicamente dependemos del SERNAMEG (ex SERNAM) y administrativamente de quien ejecuta el programa, siendo estos en la mayoría de los casos municipalidades. Estos últimos nos utilizan en ferias de servicios y actividades realizadas fuera o dentro del horario laboral, día hábil o incluso día festivo, con la finalidad implícita o explícita de hacer campaña política. Hemos vivido situaciones de hostigamiento al manifestar nuestra indisposición a participar de dichas actividades, recibiendo por ello respuestas como: “nadie asegura que no haya represalias” o “quiero los nombres de quienes no asistan a la actividad”. SERNAMEG no interviene, y en algunos casos incluso da la razón a las municipalidades.

Lo más grave, es que este “desempeño laboral” en campañas (entrega de volantes, hacer puerta a puerta, pintar cara a niños/as u otras actividades) se presente con directa o sutil forma obligada, siendo disfrazado como “trabajo voluntario”, el cual en vez de ser retribuido económicamente, se nos devuelve en algunos casos en tiempo de descanso, es decir, horas que estaban destinadas al trabajo con mujeres son sacrificadas para llevar a cabo campañas políticas, situación que incrementa en periodo electoral, pero que se da habitualmente todo el año.

En el actual momento político, en el que socialmente la violencia de género se ha posicionado de forma significativa, y por otro lado, institucionalmente, nos encontramos en vísperas de elecciones municipales, también hemos visto el oportunismo político de municipalidades que nos han utilizado para hacer campañas de “conciencia”, cuya intención resulta al menos sospechosa, cuando históricamente ni los municipios ni SERNAMEG han mostrado disposición para visibilizar la violencia de género, ni menos para brindar herramientas que permitan abordarla en perspectiva estructural.

En este tipo de actividades, además, se nos expone a encontrarnos con los agresores, quienes nos identifican con el sello de nuestros dispositivos, corriendo así riesgo de violencia. Todo esto, implica un desconocimiento del evidente desgaste que implica el trabajo con el relato doloroso ajeno y la necesidad imperiosa de proteger también a los equipos, con el objeto de que se encuentren en condiciones de entregar un servicio de la más alta calidad a quienes requieren. En conclusión, sólo aspiramos a lograr proporcionar una atención digna a las mujeres.

Es por estas situaciones, como también por muchas otras relacionadas directamente con las condiciones laborales precarias propias de la modalidad contractual a honorarios, que este año se ha levantado nuestro sindicato, con el fin de luchar por nuestra dignidad como trabajadoras y trabajadores.

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