Del control comunitario a la transformación social (Editorial Solidaridad N°34)

El reciente anuncio de la presidenta Bachelet, sobre la reforma educacional, sorprendió a un país entero debido a sus limitaciones y a una gratuidad que podría tardar décadas en llegar, y que dependerá de los gobiernos de turno y del “crecimiento del país” para alcanzar un carácter universal el año 2036, si somos “optimistas”. La reforma laboral que se avecina, los daños medioambientales en manos de las grandes empresas, y un proceso constituyente lleno de limitaciones para la participación, nos empuja a repensar la lucha que debemos dar las clases oprimidas en Chile.

Frente a esto, comienzan a resurgir las luchas territoriales a lo largo del país, cuestionando los sistemas productivos extractivistas, y los modelos subsidiarios de desarrollo social. El conflicto en Chiloé ante el desastre medioambiental provocado por industrias salmoneras; el movimiento No a Octopus-GNL en oposición al gaseoducto que arrasará con la costa del Biobío; y la lucha en diversas regiones por el derecho a la vivienda y el fin al mercado de suelos; nos dejan en claro que vivimos en medio de un sistema capitalista patriarcal, injusto y segregador, donde los grandes poderes económicos, bajo la complicidad del Estado, nos despojan de nuestros recursos y de los derechos sociales fundamentales para el desarrollo una vida digna.

Las comunidades han pasado a la ofensiva, logrando avances en la articulación de las y los actores sociales a través de sus demandas locales. Sin embargo, aún nos queda un largo camino por recorrer y cabe preguntarnos, ¿es posible levantar fuerzas sociales territoriales capaces de rearticular el tejido social y de incidir en la coyuntura nacional? Como libertarias y libertarios creemos que para comenzar a reescribir una alternativa, es necesario construir un proyecto político de transformación social en clave territorial, potenciándolo en pos de la construcción de Comunidades Organizadas. Fuerzas sociales capaces de tensionar la institucionalidad del gobierno central y sus expresiones locales, y que logren caminar hacia la recuperación de derechos y recursos despojados.

Para esto consideramos que el Control Comunitario es fundamental, ya que nos permite dar sustento político a las necesidades y demandas locales, a la vez que disputar el poder hegemónico, devolviéndolo a las comunidades. Apostamos además por desplegar un repertorio territorial de reivindicaciones sociales que fortalezca la articulación multisectorial, entendiendo que es este el lugar en donde confluyen trabajadores/as, pobladoras/as y estudiantes, así como sus diferentes manifestaciones. Dinamizando así las luchas populares y disputando la gestión comunitaria de nuestras vidas y territorios, como ejercicio prefigurativo en la construcción de una organización con perspectiva autogestiva de las clases oprimidas y pueblos en lucha, así como de las nuevas relaciones sociales que queremos construir. Embriones de una nueva sociedad que se hacen carne en la lucha y construcción diaria de los territorios.

¡Por la conquista de nuestros derechos y defensa de los territorios, construimos comunidad organizada!

¡Por el Socialismo y la Libertad!

¡Arriba las y los que Luchan!

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.