Toma de Textil Rayón Said-Quillota: una historia de lucha y control de la producción

Ilustración: Orleans

por Rosaura

 

A 55 años de una experiencia iniciada contra los sueldos de miseria, las malas condiciones de trabajo, la discriminación de salarios para la mujer y la contratación de menores de edad.

 

Quillota, febrero 1971. La fábrica textil Rayón Said, que era la principal fuente de trabajo para dicha ciudad, fue tomada por sus trabajadoras y trabajadores, quienes reclamaban contra los sueldos de miseria, las malas condiciones de trabajo, la discriminación de salarios para la mujer, la contratación de menores de edad, entre otros atropellos. En ese contexto, pidieron al gobierno que la fábrica fuese intervenida y pasada al área social. Durante la toma, las y los obreros continuaron trabajando en sus tres turnos, para demostrar que la fábrica en sus manos podía seguir produciendo, y su sindicato, con una fuerte presencia de la izquierda, particularmente del Frente de Trabajadores Revolucionarios (FTR), tomó el control de la gestión obrera.

Así, el gobierno decide pasarla al área social de producción, ganando varias mejoras reivindicativas, y siendo el aprendizaje de la experiencia de lucha y organización profundamente significativo. Al calor de la lucha, las y los obreros formaron una cooperativa de vivienda, solucionando de forma autónoma el problema de un techo propio donde vivir; hoy la población Santa Teresa de Quillota, fruto de esa pelea, sigue existiendo.

A partir de la experiencia acumulada, el FTR de Rayón Said comienza a solidarizar y traspasar experiencias a otras y otros trabajadores del sector. En 1973 es tomada la fábrica de Cemento Melón de la Calera y la Conservera Bozzolo ubicada camino a Limache (Centauro), lo que pone en evidencia el muy incipiente proceso de formación de Cordones Industriales que hubo, con vistas a la construcción de espacios de poder popular en la zona de Quillota, el cual fue apoyado además por pobladores y estudiantes.

Después del Golpe del 11 de Septiembre de 1973, Rayón Said es intervenida por la Dictadura y sus dirigentes despedidos, perseguidos, encarcelados, fusilados y desaparecidos, siendo la represión muy dura con sus familias. La fábrica siguió funcionando con trabajadoras y trabajadores contratados por los militares, hasta que en 1995 cerró.
Hoy en los edificios de Rayón Said funciona la Industria Torre (Cuadernos Torre). Cuando esta compañía ocupa los edificios, juntan todos los archivos de Rayón Said en un patio y comienzan a ser trasladados con la intención de ser lanzados al río Aconcagua. Un grupo de viejos obreros y obreras de la textil que siguen viviendo en las cercanías de la fábrica, en la población Santa Teresa, se percatan de esto y los rescatan. Estos archivos fueron llevados a una casa y hoy el fondo de Rayón Said se encuentra en el Museo Histórico de Quillota.

Además de ser un gesto genuino de memoria histórica, en este fondo de Rayón Said se encuentran los pliegos de peticiones del sindicato donde se palpa en qué condiciones tenían que trabajar y los sueldos de miseria que tuvieron por años. Y sobre todo, este material rescatado fue de suma importancia para las y los antiguos obreros despedidos y encarcelados. Gracias a este archivo, algunos de ellos y ellas pudieron demostrar su antigüedad laboral, para así jubilar, y a otros les sirvió para presentar antecedentes en la Comisión Valech (Derechos Humanos). Gestos anónimos como estos, aunque parezcan insignificante y pequeños, se transforman en los necesarios hilos que van tejiendo nuestra propia memoria histórica.

[Publicado en la edición N°33 de Solidaridad]

 

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