Todas y todos contra el femicidio: frente a la violencia machista, organización feminista

Por Gema Ortega, militante de La Alzada-Acción Feminista Libertaria

En las últimas semanas, varias mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas masculinas en nuestro país. Estos asesinatos no son ninguna sorpresa y sólo vienen a confirmar un fenómeno denunciado hace muchos años por los movimientos feministas: bajo el heteropatriarcado ser mujer es peligroso.

Chile,  es el cuarto país con la tasa de femicidio más alto de América Latina, y según un estudio de prevalencia realizado en 2001 por el Servicio Nacional de la Mujer, el 50,3% de las mujeres casadas o en uniones de hecho, actual o anterior, ha vivido alguna vez violencia por parte de su pareja.

El femicidio es un término jurídico, con connotaciones políticas que busca identificar y denunciar los asesinatos de las mujeres como resultado de violencia extrema, mujeres asesinadas por el simple hecho de ser mujeres, que se producen tanto en el ámbito privado como en el público, y que tiene su origen en la explotación, opresión, y discriminación que viven las mujeres e identidades no hegemónicas. Según Marcela Lagarde (1), el feminicidio sucede cuando las condiciones históricas de dominio y control, generan prácticas sociales agresivas y hostiles que atentan contra la integridad, el desarrollo, la salud, las libertades y la vida de las mujeres, e implican que las mujeres son utilizables, prescindibles, maltratables y desechables.

La objetivación del cuerpo de las mujeres queda en evidencia no sólo en el uso fetichista que se hace de estos en los medios de comunicación y del marketing, donde un par de senos o muslos se transforman en una sinécdoque del dominio masculino. No hablamos sólo de dominio simbólico, nos referimos a la objetivación del cuerpo de las mujeres, el cual motiva que un hombre se crea con el derecho a quitarle los ojos a una mujer en Coyhaique, que los femicidas desechen los cuerpos de las mujeres asesinadas. Cabe recordar el asesinato de Yuliana Aguirre, joven colombiana de 21 años encontrada descuartizada y desechada en bolsas de basura en la ribera del río Mapocho, o la tristemente famosa portada de “La Cuarta”, en que las mujeres son comparadas a un pedazo de carne, disponible para el consumo del macho depredador (2).

Rita Segato (3), indica que esta reacción de odio se desenlaza cuando la mujer ejerce autonomía sobre su cuerpo, o cuando accede a posiciones de autoridad o poder, bien sea en lo económico o en lo político, que tradicionalmente han sido ocupadas por hombres. Además, explica que son crímenes de odio cuyo fin no es necesariamente el daño, sino establecer dominio y poder. De esta manera, es necesario distinguir entre los asesinatos de mujeres y el femicidio. En el primero, el género de la víctima no forma parte de la motivación que lleva a matar, por ejemplo, un atropello producto de una conducta imprudente. Sin embargo, en el femicidio el género de la víctima es una de las causas principales que llevan al asesinato.

De acuerdo a lo definido por Jill Radford y Diana Russell (4), “el feminicidio representa el extremo de un continuum de terror anti-femenino que incluye una amplia variedad de abusos verbales y físicos, tales como: violación, tortura, esclavitud sexual (particularmente por prostitución), abuso sexual infantil incestuoso o extra-familiar, golpizas físicas y emocionales, acoso sexual (por teléfono, en las calles, en la oficina, y en el aula), mutilación genital (clitoridectomías, escisión, infibulaciones), operaciones ginecológicas innecesarias (histerectomías gratuitas), heterosexualidad forzada, esterilización forzada, maternidad forzada (por la criminalización de la contracepción y del aborto), psicocirugía, negación de comida para mujeres en algunas culturas, cirugía plástica, y otras mutilaciones en nombre del embellecimiento. Siempre que estas formas de terrorismo resultan en muerte, ellas se transforman en femicidios.”

El femicidio no es un crimen pasional, ni un arrebato individual es la manifestación más extrema de la ideología patriarcal. El patriarcado se ha reproducido durante siglos por la educación, la religión y el Estado conjuntamente, y a pesar de la lucha feminista sigue muy vigente. Es precisamente el Estado quien ha decretado la violencia contra las mujeres como un problema familiar privado respecto del cual no tiene ninguna responsabilidad, pues su rol primordial es tratar a mujeres y hombres bajo un supuesto principio de igualdad que opera sólo en la esfera pública. Esta complicidad del Estado con la estructura patriarcal es la que hace estéril toda lucha feminista que base sus acciones y demandas hacia la institucionalidad. Esto no quiere decir, que no disputemos el control de los recursos que nosotras mismas hemos construido, que no exijamos políticas urgentes de prevención y cuidado de las víctimas, sino que luchemos también por la autogestión de nuestras vidas desde todas las esferas.

De esta manera, como feministas libertarias nos sumamos a la demanda por la declaración de una Alerta de Género contra la Violencia hacia las Mujeres, entendiendo por ésta un mecanismo de acción de emergencia que tiene como fin enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado. Pero no nos conformamos con medidas paliativas, o creadas por los mismos burócratas de siempre, sino una alerta de género que incluya a las comunidades movilizadas, donde las conductas machistas no sean naturalizadas; donde ni el alcohol, el desconocimiento, la tradición justifique el sexismo y donde la misoginia sea erradicada para siempre. Un proyecto realmente revolucionario no sólo debe contemplar acciones contra la violencia machista, sino que debe ser feminista y construir una nueva sociedad donde todes, todos y todas seamos libres.

Notas:

(1) Lagarde, M. (2006). Del femicidio al feminicidio. En: Desde el jardín de Freud.Bogotá: Universidad Nacional de Colombia
(2) “Chorizo ensartó a su mujer con fierro de anticucho”, publicado el 14.09.2015 http://www.lacuarta.com/noticias/cronica/2015/09/63-188920-9-chorizo-ensarto-a-su-mujer-con-fierro-de-anticucho.shtml
(3) Segato, R. (2006). ¿Qué es un feminicidio? Notas para un debate emergente. En: Serie Antropología. Brasilia: Unb.
(4) Russell, D., & Radford, J. (2006). Feminicidio: Una perspectiva global. Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, UNAM: México D.F

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