Extractivismo: el modelo de explotación de recursos que está acabando con nuestro país

Por Salvador Oskita

Desde hace un tiempo se vienen suscitando distintos problemas en el país de carácter socio-ambiental. Escasez de agua en el norte, invasiones de territorios en la Araucanía, y ahora último, un gran estallido social en la Isla Grande de Chiloé producto de que la industria salmonera arrojó al mar 5.000 toneladas de salmones muertos a 13 Km. de distancia de la costa de la isla.

La historia extractiva en Chile no es nueva; nuestro país se ha caracterizado por ser un productor de commodities como el cobre, la celulosa, la harina de pescado, entre otros. La extracción de los recursos naturales ha sido el pilar de la economía nacional lo que no ha estado exento de problemas.

La minería

Haciendo un poco de historia, el salitre fue en el pasado uno de los principales recursos extraídos por Chile, pero de su extracción muy poco quedó en nuestras manos ya que las principales ganancias eran atesoradas por las oficinas salitreras inglesas.

Cuando se creó el salitre sintético, la producción decayó a tal punto que para 1930 solo se producía el 10% de lo que se producía en el período de su auge. Además, como toda industria extractiva, generó graves conflictos sociales. El más importante concluyó con la matanza de los obreros de la Escuela Santa María de Iquique.

Pero el norte de nuestro país es una tierra extensa y rica en minerales, y a falta de salitre había cobre. La minería del cobre gracias al gobierno de la Unidad Popular logró ser nacionalizada, y mediante los flujos de dineros ingresados se intentó cambiar el patrón extractivista.

Así, comenzaba un intento por industrializar el país y salir de extractivismo (al igual que el gobierno de Balmaceda que terminó en una guerra civil), junto con modernizarlo y otorgar mayores derechos a la población. Lo anterior provocó la intervención de los militares y del gobierno norteamericano que instauraron una Dictadura en 1973.

La industria forestal

Ya en Dictadura, entran en vigencia los postulados económicos de la escuela de Chicago. En este momento se busca dejar la dependencia del cobre y se indaga en otras fuentes de obtener ingresos.

Viendo las ventajas comparativas del medio ambiente sureño para este tipo de actividades, se comienza con un segundo proceso de ocupación de tierras ancestrales mapuche con la intención de encontrar los mejores predios para producir las especies vegetales.

Este proceso se ha mantenido hasta la actualidad y ha implicado la militarización de la zona con fuertes efectivos policiales que protegen las inversiones de capitales, de las justas reivindicaciones territoriales del pueblo-nación mapuche.

La pesca

La primera legislación pesquera en el país data del año 1934, debido a la importancia para el Estado de este sector productivo. La pesca, a diferencia de los otros sectores, es transversal a todo el país por la larga costa que se posee, pero está sujeto a las condiciones ambientales, por ejemplo, la corriente del Humboldt.

Ya en la década de los 90, hubo problemas producto de la sobreexplotación de los recursos, lo que llevó a generar vedas de pesca con graves conflictos en la época. Para subsanar lo anterior, se crea en el año 1992 la Ley Nº 18.892; “Ley General de Pesca y Acuicultura”.

Con la promulgación de esta ley, se fomentó el cultivo de especies en piscinas y además se  dio un marco regulatorio a la pesca de arrastre, para evitar la conflictividad entre ésta y los pescadores artesanales.

La acuicultura genera en el sur de Chile un período de auge económico, dada las altas tasas de trabajo que otorga. Pero, esto época dorada no dura mucho. Pronto, este modelo se ve envuelto en una crisis producto de técnicas poco sustentables que enferman las especies impidiendo el ingreso del producto a otros países y generando al poco tiempo alto desempleo.

Además, en el gobierno de Piñera, se promulga la  denominada “Ley Longueira” la cual entrega a perpetuidad la explotación del recurso del mar a un conglomerado de 7 familias que concentran cerca del 76% del mercado pesquero.

Con todos estos antecedentes, es que el día de hoy surge un conflicto en Chiloé producto del vertimiento de 5.000 toneladas de salmón en descomposición, lo cual, junto con los ciclos naturales de marea roja, provocan la pérdida de su fuente laboral a la gran mayoría de habitantes de la isla.

Las y los chilotes cansados del ocultamiento de las reales razones del daño ambiental, decidieron tomarse la isla y cortar los accesos a ella. En la actualidad el conflicto sigue en desarrollo y las ofertas del gobierno para solucionar el conflicto han sido absolutamente insuficientes.

Lo anterior no hace más que cuestionar el extractivismo que tiene una larga data en nuestro país y siempre ha estado ligado a conflictos socio-ambientales. Por este motivo, se hace fundamental discutir el modelo productivo de Chile y plantearse la necesidad de contar con uno que permita dar sostenibilidad en las dimensiones social, ambiental y económica en su conjunto que favorezca un desarrollo sustentable de las comunidades en armonía con los ciclos naturales de la tierra.

 

 

13 Comments

Haz un comentario