¡Unidad para Avanzar, Solidaridad para Construir, Independencia de Clase para Luchar! [Editorial edición N°33 de Solidaridad]

La aprobación del proyecto de reforma laboral promovido por el gobierno de la Nueva Mayoría, concluyó –como era de esperar– en una legitimación del plan laboral de la Dictadura.

Con más retrocesos que avances (los cuales tambalean bajo la sombra del Tribunal Constitucional), resultó ser una expresión muy gráfica de al menos dos asunto claves y complementarios: la vigencia de un entramado institucional, político e ideológico que bloquea y restringe cualquier iniciativa de transformación por tímida que sea; y la claudicación cada vez más escandalosa de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) frente a su elemental misión de defender los derechos de los trabajadores y trabajadoras de Chile.

Porque convengamos que en el plano laboral, como mínimo, una organización sindical debe aumentar derechos, defender posiciones, avanzar en conquistas que permitan mejorar la calidad de vida y por cierto, dar los espacios para el desarrollo de la conciencia política de nuestra clase. Esa conciencia política debe identificar los puntos críticos del sistema y combatirlos, como hacen ahora mismo las y los trabajadores franceses ante un proyecto de reforma de similares características. Pero esta CUT hace todo lo contrario: entrega, retrocede, desmoviliza y desahucia.

Es cierto, no tenemos una organización central que unifique y luche. Pero esta situación no puede mantenerse por más tiempo si queremos, por lo bajo, defender los derechos que nos quedan y no seguir perdiendo. Necesitamos una central democrática y transparente que cumpla ese rol con urgencia y se decida a actuar, posicionando una política de clase, transformadora de la agenda pública; agrupando a los sectores más organizados y cobijando a los menos; articulando a los demás sectores sociales y no dividiéndolos.

Es legítimo desconfiar de esta CUT, criticarla y denunciarla, pero el asunto debe abordarse con la premura que merece. Las organizaciones sindicales independientes y las organizaciones políticas de izquierda tienen una responsabilidad aquí. Se debe acabar con la política difusa e indefinida del paralelismo. Ya sea desde adentro de la Central, disputando espacios y ganando hegemonía, o desde fuera acumulando fuerzas, es necesario trazar un camino sin retorno a la conformación de una central ÚNICA. Pero de verdad, sin sectarismos ni arrogancia.

Si los trabajadores y trabajadoras queremos avanzar, constituir un proyecto político que represente una alternativa para nuestros pueblos sin entrar en el laberinto de disputa puramente institucional, es preciso actuar con determinación y audacia. Debatamos seriamente estos asuntos, tenemos la fuerza y la energía para ello.

¡Por el Socialismo y la Libertad!

¡Arriba las y los que Luchan!

SOLIDARIDAD-Federación Comunista Libertaria

Mayo 2016

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