La Rosa más roja: un legado revolucionario que traspasa fronteras

Hoy se cumplen 97 años de la muerte de Rosa Luxemburgo y su mensaje internacionalista, socialista y libertario tiene una vigencia indiscutible.  ¿Quién fue esta mujer que vivió para luchar por el poder de los explotados del mundo?

Rosa Luxemburgo nació en Polonia en 1871, en el seno de una familia judía. A temprana edad participó de la vida política, ingresando a los 15 años al partido polaco “Proletariat”. Desde entonces inició una carrera imparable como militante, fundando organizaciones y periódicos revolucionarios en Suiza, Polonia y Alemania.

Durante distintos episodios de su vida fue víctima de la persecución policial, siendo encarcelada en varias oportunidades, sin embargo, jamás abandonó la convicción de que la lucha organizada era el camino hacia la libertad. Fue así como se integró al Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) a fines del siglo XIX. En él peleó férreamente contra la burocracia sindical y política, criticando además la creciente monopolización de las decisiones políticas, ante la carrera por las representaciones parlamentarias.

Rosa Luxemburgo promovió a ultranza el internacionalismo, la unidad, la solidaridad y organización de los oprimidos y explotados de todo el mundo. Defendió la práctica política ante el fatalismo optimista de la social-democracia: llamó actuar organizadamente y no dejar hacer a las “condiciones objetivas”.

Los acontecimientos de Octubre de 1917 despertaron un gran interés en ella, solidarizando inmediatamente, pero sin dejar de lado la observación crítica de lo que estaba sucediendo en Rusia. Desarrolló un agudo análisis a los errores que estaba emplazando el proceso, particularmente el peligro de un deslizamiento autoritario.

Para entonces, Rosa Luxemburgo había participado de la fundación de la Liga Espartaquista, organización revolucionaria que nació en 1916, y que adoptó el nombre de Espartaco, un esclavo tracio que protagonizó la rebelión más importante de liberación de esclavos en Roma.

La Liga participó activamente de los acontecimientos que dieron origen a la Revolución de Noviembre en Alemania, días previos al término de la Primera Guerra Mundial. Durante la crisis que atravesaba Alemania en 1918,  cuarenta mil marineros tomaron el control del puerto de Kiel en protesta por los planes del alto mando de un último enfrentamiento con la Real Marina Británica, pese a que era un hecho que la guerra se había perdido. El 8 de noviembre de 1918, los comités de trabajadores y soldados pasaron a controlar la mayor parte del oeste de Alemania, dando paso a la formación de la República de Consejos, basados en el sistema de soviets implementado durante la revolución rusa.

El 1 de enero de 1919 La Liga Espartaquista, junto a numerosas organizaciones socialistas y comunistas crearon el Partido Comunista de Alemania (KPD), donde Rosa Luxemburgo tuvo un importante papel. En este contexto, una segunda ola revolucionaria sacudió Alemania. En respuesta, el líder socialdemócrata Friedrich Ebert utilizó la milicia nacionalista, los “Cuerpos Libres” para sofocarlo. Rosa de Luxemburgo fue capturada el 15 de enero de 1919, siendo derribada a culatazos, y asesinada con un disparo fatal en la cabeza. Los soldados lanzaron su cuerpo a un canal en Berlín.

El pensamiento de Rosa Luxemburgo se presenta hoy como una fuente de inspiración para las luchas que están desarrollando los oprimidos de todo el mundo. De acuerdo a Michael Lowy,“Una verdadera refundación del comunismo en el siglo XXI no puede ahorrarse el mensaje revolucionario, marxista, democrático, socialista y libertario de Rosa Luxemburgo”.

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