En la lucha por la defensa de su río: la comunidad de Renaico florece

por Nicolás Fuentes, militante del Colectivo Salvemos al río Renaico, Acción Libertaria – Temuco.

 

En Renaico, una pequeña comuna ubicada al norte de la región de La Araucanía, se está viviendo un importante proceso de organización y lucha por la recuperación de su río. El río Renaico se encuentra en franco proceso de depredación por la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC), la cual es propiedad de una de las familias más poderosas de Chile, los Matte. Las plantas industriales de la CMPC se encuentran instaladas en Mininco, un sector ubicado a 24 kilómetros de Renaico, que pertenece jurisdiccionalmente a Collipulli. El río Renaico es el principal atractivo turístico de la comuna, y por ende una de las principales fuentes de ingreso para las familias renaiquinas. Pero también, en el transcurso de esta lucha, se ha comprendido el profundo vínculo emotivo que existe entre nuestra gente y la naturaleza.

Hace tres años, un grupo de jóvenes se agrupó en un colectivo denominado “Renaico Libertario” y comenzó a organizar la defensa del río; primero recopilando antecedentes e información sobre las causas del agotamiento del caudal y la contaminación del río, situación que no era evidente para la población. Luego de esta etapa, se comenzó a realizar un trabajo de agitación, difundiendo material, e invitando a las y los vecinos a participar a asambleas abiertas y foros informativos.

Luego de lograr el apoyo de distintos sectores de la comunidad, se levantó una plataforma compuesta principalmente por jóvenes con perspectivas revolucionarias, que lleva por nombre “Colectivo Social Salvemos el Río Reinaico”. Desde esta plataforma se han realizado bastantes actividades; eventos culturales, conversatorios, asambleas, reuniones con organizaciones territoriales de la región y por supuesto manifestaciones, las cuales han sido bastante masivas tomando en cuenta las características del lugar.

Hoy la situación no es muy alentadora. La CMPC no es supervisada y los estudios de impacto ambiental vigentes son realizados por la misma compañía, situación sospechosa y poco objetiva, que se traduce en la omisión de una serie de problemas medio ambientales provocados por las actividades de esta empresa en el sector. En este sentido, la plataforma levanta una crítica profunda hacia las autoridades de la zona, quienes no se han hecho cargo de la situación y al marco regulatorio que rige las actividades de este tipo de empresas.

La CMPC extrae indiscriminadamente agua del río Renaico para cubrir sus procesos industriales. Ésta, una vez utilizada no es regresada a su caudal natural, sino que es arrojada al río Biobío a través de canales subterráneos, pues se encuentra altamente contaminada.

El caudal del río Renaico no es el mismo que el del año 1991, fecha en que la CMPC se instaló en Mininco. Una serie de factores, donde se incluyen tanto la depredación industrial como las plantaciones de monocultivos de pino y eucaliptus, han hecho que esta situación sea cada vez más visible. Sin embargo, la empresa continúa extrayendo la misma cantidad de agua, y como si esto fuese poco, ha construido una bocatoma -una especie de represa-, que divide el caudal del río en dos partes, donde evidentemente una de éstas, que es la utilizada por la CMPC, queda con un caudal muchísimo mayor que la otra. Esta situación ha traído una serie de consecuencias negativas para los renaiquinos; no sólo ha afectado a las personas, sino que también ha alterado la flora y fauna del río, disminuyendo el número de especies acuáticas y, producto del estancamiento del agua, las enfermedades han aumentado considerablemente en temporada de verano.

Durante este tiempo la organización ha sostenido una postura firme; no cederá en la lucha, ni negociará con la CMPC. En la actualidad el principal objetivo no sólo es recuperar el caudal del río Renaico, sino que también rescatar la pureza de nuestro aire y, para que esto sea posible, las industrias de la CMPC y las plantaciones de monocultivos deben retirarse de nuestro territorio.

[Publicado en la edición N°31 de Solidaridad]

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