Un nuevo terremoto en Chile: daños y efectos en el país

Por Sofía Soto, militante de Acción Libertaria

El terremoto y posterior tsunami que asolaron al país el pasado 16 de septiembre a las 19:55 hrs. afectó con mayor intensidad a todo el norte chico y todo su borde costero, llevándose embarcaciones, casas, autos y ferias artesanales que estaban por inaugurarse debido a las fiestas.

Por su parte el gobierno decretó Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe en la Región de Coquimbo, mientras la ONEMI registró 12 muertos, 9 heridos, 610 damnificados, 428 albergados, 175 viviendas con daños mayores y 288 con daños, encontrándose además 5 personas desaparecidas. La Región de Coquimbo fue la principal afectada, incluidas las localidades de La Serena, Coquimbo, Catapilco, Monte Patria, Puerto Aldea, Tongoy y los Vilos, siendo una de las más dañadas la zona de Illapel, donde el terremoto tuvo su epicentro con 8,4 grados richter a 11 kilómetros de profundidad, provocando la muerte de una de sus habitantes, una mujer de 20 años que murió aplastada por una cornisa que se desprendió durante el terremoto. Por si esto fuera poco, muchas construcciones se desmoronaron, incluso el servicio médico legal, lo cual retrasó evidentemente la entrega de fallecidos a sus familiares.

En La Serena una ola de casi 4 metros llegó aproximadamente 2 horas después del movimiento telúrico, entrando un kilómetro hacia el centro de la ciudad, haciendo desaparecer por completo el mercado artesanal, dejando sin nada a 120 personas. También en Illapel más de 100 trabajadores y trabajadoras del mercado vieron desaparecer su única fuente laboral.

Los habitantes de la ciudad epicentro del terremoto aún se encuentran sin agua y sin luz, y exigen una pronta respuesta a las autoridades, las cuales aún lo logran actuar de forma rápida para satisfacer las necesidades de la comunidad: han afirmado que dentro de dos días se restablecerían los servicios básicos. Pese al caos del desastre, aún se pueden vislumbrar ápices de humanidad; una cajera del peaje San José de la autopista Los Libertadores, Damaris Carriman, levantó las barreras del peaje tras el terremoto para despejar la vía y dejar pasar a los automovilistas que buscaban encontrarse prontamente con sus familiares. En un principio la jefatura le señaló que le serían descontados $6.400 de su sueldo de trabajadora part time (originalmente eran más de $21.000, equivalentes a los peajes que no fueron cobrados), aunque finalmente no lo hicieron, en vista de los reclamos de la gente que brindó su apoyo a la trabajadora, ya que ella señaló que antes de ser cajera era persona. Pese a esto las trabajadoras tuvieron que terminar su turno a la hora normal, es decir a las 23:00 hrs.

A diferencia de la acción anterior, en un supermercado de Santiago propiedad de Wallmart (Líder) las puertas fueron cerradas en medio del terremoto, dejando a las personas atrapadas en su interior. La empresa afirmó que esta medida era parte del protocolo de seguridad; ante la presión mediática Líder reconoció que fue un error, pidió disculpas a las y los clientes afectados y señaló que realizarán las “debidas investigaciones”.

A 5 años de la catástrofe del 27 de febrero del 2010 (27F) aún hay familias en las regiones afectadas que no tienen una vivienda definitiva. El apoyo del gobierno y de organizaciones sociales sólo quedó en la implementación de un plan de emergencia de entrega de mediaguas, tras las cuales vendría la reconstrucción definitiva de los hogares. El tiempo ha pasado y aún hay familias que no se han establecido en un nuevo hogar. Además, hasta el momento nadie se ha hecho responsable de la gran cantidad de muertos (525) y desaparecidos (25) que ocurrieron como consecuencia directa de la negligencia del anterior gobierno de Michelle Bachelet. En esa ocasión el SHOA era el encargado de dar la alerta de tsunami, lo cual no hizo, e incluso otras autoridades como la ONEMI avisaron a las comunidades que podían volver a sus casas, luego de que éstas instintivamente, por precaución, habían subido a los cerros.

Esta vez la ONEMI envió de inmediato la alerta de tsunami a todas las costas afectadas reduciéndose considerablemente la cantidad de muertos. En fin, la placa de Nazca y la Sudamericana llevan años acumulando energía, la cual se ha ido liberando de a poco por medio de diversos movimientos telúricos que han afectado tanto al norte, como al sur y centro del país. Por lo tanto, tendremos que mantenernos informados y alertas frente a posibles eventos que sucedan a futuro, de los cuales las autoridades deben hacerse cargo y tomar en cuenta la opinión de expertos que vienen desde el año 2009 anticipando posibles sismos. Debemos además aprender de los errores y mantenernos más unidos que nunca, no permitiendo que las “fiestas patrias” hagan olvidar lo sucedido, como pasa siempre en este país, donde el “espectáculo” hace olvidar cuando el pueblo se ve afectado por catástrofes, tal como pasó con el terremoto del 27F, en donde el mundial de fútbol invisibilizó los muertos, los daños, los errores y responsabilidades del gobierno.

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