Comunicado público: Profesional Servicio País de Puerto Natales despedido injustificadamente

COMUNICADO PÚBLICO

Mi nombre es Jorge Olivares, Sociólogo, proveniente de Santiago, ex profesional Servicio País, desvinculado injustificadamente en Julio del 2015 a cuatro meses de la intervención realizada con el sector pesquero artesanal en Puerto Natales.

Mi caso puede representar e identificar a un sector de ese gran ejercito de reserva que son los profesionales de Chile, los cuales en un paulatino proceso de incorporación al mercado universitario, basado la mayoría de las veces en el costo crediticio de su acceso, buscamos un ulterior horizonte laboral más allá de los parámetros pecuniarios en los que se han forjado y adquirido nuestras propias disciplinas.

Para mi ese horizonte lo representaba el Programa Servicio País, promovido por la Fundación para la Superación de la Pobreza. Como muchos de los profesionales que dejamos nuestros hogares, familia, amistades y cotidianidad, viaje al rincón austral de Chile a la encomendada tarea de trabajar para el sector de la pesca artesanal, abandonado sistemáticamente por las políticas públicas y acosado constantemente por los intereses de la pesca industrial y la actividad acuícola.

En el transcurso de esta labor, alcance un logro mayor que cualquier bienquisto expediente en mi Curriculum profesional: La confianza y vínculo con la gente de la pesca artesanal; lo que me ha llevado a comprender y adentrarme en la melancolía austral y el sacrificio del pescador, sumada la constancia y garra de sus mujeres, pioneras regionales en iniciativas y luchas por la dignidad de la pesca artesanal, actividad que en su conjunto ennoblecey debiese enorgullecer la economía y cultura de este país.

Entre otras cosas, esto era algo que el programa Servicio País buscaba formar y generar en esta labor, sin embargo no fue motivo suficiente a considerar dentro de lo que en poco tiempo se transformaría en mi desvinculación del mencionado programa.

Es sabido, amen de la nefasta cultura laboral que se ha establecido en este país y reforzado durante estos últimos 40 años (la que data de una idiosincrasia arraigada desde el latifundio) que no es bien visto cuando un subordinado presenta quejas frente a una situación injusta. Se dice a menudo “es mejor callar”porque todos sabemos que en distintas escalas de las jerarquías laborales puede operar eventualmente la arbitrariedad con sus consecuencias que van desde la discriminación y el hostigamiento hasta el despido y sus posteriores manchas en los curriculum laborales. En mi caso particular, estas acciones tomaron su cauce tras exigir a la fundación en Magallanes, un reemplazo de mi compañera de intervención, quien renunció al primer mes dejándome sólo por los tres consecutivos.

Este negativo devenir se puede intuir con mayor fuerza cuando se firma con la fundación  un contrato bajo la espuria figura de “prestación de servicios a honorarios” la cual en este caso, no sólo queda desligada del código laboral chileno, sino también del estatuto de funcionarios públicos, dejando en un notorio desamparo al “empleado”, lo que no es tema ajeno ni menospreciable en la actual palestra nacional.

Esta figura se incuba en la ambigua propaganda de la fundación en la cual se convoca profesionales a un “cuasi-voluntariado” (Dónate) pero en el cual a pesar de todo sigue intermediando una precaria relación laboral con la que se justifican dineros estatales y privados, elemento pernicioso per se con sus respectivos vacíos legales, en los cuales se aprovecha y abusa de una situación estructural de la fuerza laboral chilena relacionada con la sobre-oferta de “cesantes-ilustrados”egresados de un mercado universitario con carreras profesionales saturadas, o simplemente, sin campo laboral.

En este contexto, y considerando los detalles explicitados en la prensa escrita y audiovisual de Magallanes, se efectúa mi desvinculación del programa Servicio País en el lapso de siete días, por teléfono, sin presentar ninguna justificación a ello y no respetando varias de las propias cláusulas del contrato, tanto en las obligaciones de la fundación con el profesional como en las causales de termino anticipado del mismo. Por si esto fuera poco, se me da un plazo de dos semanas para abandonar la Región, de lo contrario tampoco se efectuará el pago de mis pasajes de retorno, los cuales también son un deber por contrato ante el desahucio.

El presente comunicado tiene por intención reflexionar a partir de mi experiencia particular, un fenómeno global que encuentra su origen en la precarización y saturación del trabajo profesional en Chile y que no se condice con las declaraciones de principios de una fundación que pretende trabajar en temáticas de pobreza y vulnerabilidad, pero que sin embargo no es capaz de amparar y resguardar la propia dignidad laboral de los profesionales que emplea, dejando también interrogantes sobre sus dinámicas internas, no sólo en el ámbito de empleabilidad, sino también en el propósito y volatilidad de los convenios trazados con instituciones gubernamentales y privadas (en una extraña figura que nos recuerda al subcontrato),su financiamiento con recursos estatales y “aportes privados”,y la apertura de intervenciones con gradación en los mecanismos de fiscalización y transparencia usando “a las comunidades vulnerables” como caballo de batalla, pero a las cuales se les puede abandonar o interrumpir el trabajo a pleno arbitrio de los jefes de turno sin siquiera consultarles sobre las medidas adoptadas.

La pesca artesanal en Puerto Natales es el vivo ejemplo de esto y los pescadores artesanales son testigos plenos.

La última palabra reside en ellos.

Agradecido del apoyo, mi saludo afectuoso es para ellos, y para los profesionales servicio país que directa o indirectamente estén lidiando con los elementos expuestos en la presente.

Jorge Olivares, Sociólogo, Ex Profesional Servicio País

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