Basta de represión: fuerza Rodrigo

En el último tiempo Chile ha sido testigo de varios hechos que nos avergüenzan como sociedad, en donde el Estado, su policía, el miedo y el individualismo fomentado por la matriz cultural neoliberal son totalmente responsables.

El asesinato de Exequiel Borbalán y Diego Guzmán, ocurrido en Valparaíso hace escasos días en el marco de una jornada de movilización nacional estudiantil, más allá de las circunstancias precisas en que ocurrieron los hechos y el “turbio perfil” del sujeto que jaló el gatillo, evidencian que nuestra sociedad está enferma. Como consecuencia de la descomposición social propia de la “sociedad de mercado”, la insolidaridad, el consumismo y el individualismo han calado profundamente en Chile, y para muchas y muchos aún, la propiedad privada vale más que la vida de cualquier persona digna que lucha por sus derechos.

Justo una semana después, en la misma ciudad, mientras diversas expresiones del campo popular marchaban hacia el Congreso Nacional en un nuevo 21 de mayo, se nos volvió a apretar el pecho al recibir la lamentable noticia de que una vez más uno de los nuestros, otro luchador social, sufría los embates de la irracionalidad policial. Rodrigo Áviles, joven militante de la UNE (Unión Nacional Estudiantil) y estudiante de la Universidad Católica, producto de la represión, y no por un “tropezón por falla de terreno”, sufrió un TEC grave que lo mantiene hospitalizado en el Hospital Carlos Van Buren de la quinta región.

rodrigoaviles

Rodrigo hasta el momento ha sobrevivido a cuatro intervenciones quirúrgicas, continúa en estado de extrema gravedad, y luchando por su vida a cada instante. Lo mínimo que esperamos es que los responsables directos paguen sus responsabilidades ante la justicia civil (y no en la pantomima de “justicia militar”), que sea removido de sus funciones el director de Carabineros y que el Ministerio del Interior no se desentienda del caso.

Sabemos que sólo nuestra presión por medio de la movilización popular podrá garantizar respuestas y definiciones concretas al ejecutivo. No podemos aceptar que está situación se vuelva cotidiana. Hoy fue Rodrigo, pero podría haber sido cualquiera de los miles que asistimos a manifestaciones y que forjamos cotidianamente un mundo nuevo en diferentes frentes de lucha.

Por último, queremos enviar un fraterno y caluroso saludo en estos difíciles momentos a la familia de Rodrigo, sus amigos y cercanos, así como también a sus compañeras y compañeros de militancia.

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