1° de Mayo Clasista logra multitudinaria convocatoria

Miles de personas se manifestaron en contra de las limitaciones de la Reforma Laboral impulsada por el Gobierno. La actitud condescendiente de la dirigencia de la CUT dejó en evidencia un creciente descontento durante el Día del Trabajador.

Una tímida convocatoria comenzó a agruparse en Brasil con Alameda a partir de las 9 de la mañana del pasado jueves 1° de mayo. Se trataba del llamado alternativo a marchar realizado por distintos sindicatos que participan en el Comité de Iniciativa de Unidad Sindical (CIUS).

Si bien durante los últimos años, se ha impulsado una marcha paralela a la convocatoria realizada por la CUT, este año logró un avance cuantitativo indudable: miles de trabajadores de la construcción, retail y educación se pronunciaron ante las limitaciones del nuevo proyecto de ley consagra la existencia de un “sindicalismo neoliberal”: débil, incapaz de hacer huelgas, aislado en su empresa, dividido y fácilmente destruible por parte del empleador. Para lograrlo, impide las negociaciones colectivas interempresas, permite el reemplazo de trabajadores en huelga, promueve la existencia de múltiples sindicatos en la misma empresa dividiendo las fuerzas y facilita los despidos.

Por un sindicalismo de lucha

La autodenominada “Marcha clasista” busca posicionarse como una “alternativa” al sindicalismo tradicional, instrumentalizado por los partidos de la Nueva Mayoría y el PC. Esta iniciativa pretende aunar diversas voluntades, superando sectarismos, divisionismos y mezquindades pasadas, para avanzar en la conformación de un sindicalismo de clase abiertamente anticapitalista que haga frente a los embates del empresariado de forma organizada y potente, en la misma línea de otras importantes coordinaciones intersindicales, como la Alianza de los Sectores Estratégicos –Unión  Portuaria de Chile, Confederación de Trabajadores del Cobre, SINTEC y Forestales– o la Red Sindical de Atacama.

En términos generales la marcha fue todo un éxito, a pesar de la fuerte represión policial que se vivió especialmente durante la realización del acto y en las inmediaciones de la USACH –mientras los dirigentes sindicales daban sus discursos y se presentaba la banda musical “Los Secuazes” –. El silencio o la tergiversación de los medios masivos de comunicación también se hicieron presentes, reduciendo la cantidad de asistentes y destacando solo los enfrentamientos durante la represión de Carabineros.

Punto aparte fue la violencia desatada al final de la marcha por un grupo minoritario, que de manera innecesaria y contraproducente intentaron arrasar con todo a su paso sin importar el carácter familiar de la marcha. Paradójicamente, agredieron a los manifestantes y no a Fuerzas Especiales. El capítulo más triste, fue cuando golpearon a una mujer mapuche, lanzaron botellas a los manifestantes y líquido corrosivo en los ojos de un trabajador del Sindicato Interempresa Nacional de Trabajadores de la Construcción (SINTEC).

¿A quién le sirve el ejercicio de la violencia ciega?, ¿A quiénes responden estos grupos? Una reflexión necesaria y urgente para detener estos actos extremadamente autoritarios que no aportan en nada a la tarea diaria de reconstrucción y fortalecimiento de las organizaciones de la clase trabajadora.

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