Kobane liberada

Jóvenes kurdas se abrazan celebrando la victoria.
“Felicitaciones a toda la humanidad, al Kurdistán y al pueblo de Kobane por esta liberación” declaraba este 26 de enero, en su cuenta de Twitter, Polat Can, uno de los portavoces de las YPG de Kobane (las unidades de protección del pueblo kurdo, las milicias de Rojava, el Kurdistán sirio). En efecto, el setenta aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz será recordado por otra histórica victoria: la de la resistencia kurda en Kobane, todo un símbolo de la lucha popular frente a la barbarie islamista. Así lo confirmaron durante la jornada de este lunes la agencia de información kurda Firatnews, el Observatoiro Sirio de Derechos Humanos (OSDH), así como el líder del PYD, el principal partido de los kurdos de Rojava, Saleh Muslim, cuando sólo quedaban unos últimos combates al este de la ciudad, en el barrio periférico de Muktele. La mayoría de los llamados “yihadistas” habrían huido ya de Kobane, dejando tras de sí minas antipersonales y vehículos bomba, según temen fuentes de las milicias kurdas. El comunicado oficial de los combatientes kurdos en Kobane, las milicias de las YPG e YPJ (éstas últimas, formadas por mujeres) no llegaría hasta la noche.
La bandera kurda de las YPG ondeando donde antes estaba la enseña islamista.

La bandera kurda de las YPG ondeando donde antes estaba la enseña islamista.

La esperada noticia se intuía desde este fin de semana, tras los anuncios de los últimos avances de los combatientes kurdos sobre la ciudad con una imagen más que simbólica viajando a través de las redes sociales desde el domingo: la de una enorme bandera (de 75 metros de largo) con los colores del Kurdistán (rojo, verde y amarillo) ondeando sobre una de las colinas de la ciudad (Mishtenur), donde hasta hace pocos días lo hacía la bandera negra del Estado Islámico.

La liberación de Kobane, en la frontera turco-siria, considerada la mayor derrota del Estado Islámico desde su aparición en 2013 en la guerra en Siria, deja tras de sí una ciudad arrasada, con miles de desplazados y 1.600 muertos, de los cuales un millar son del bando islamista. El fin de los combates en la ciudad abre la puerta, por otro lado, a la liberación de las cuatrocientas aldeas de la región que siguen controladas por los islamistas, según fuentes kurdas.

Las celebraciones empezaron este lunes en el Kurdistán, especialmente en Diyarkbakir, la principal y contestataria ciudad kurda en Turquía, donde miles de personas salieron este lunes en sus calles a festejar la victoria; pero también en ciudades como Estambul, Londres o París, capitales con una importante comunidad kurda.

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134 días de cerco islamista

El cerco islamista comenzó en Kobane, la llamada “Stalingrado kurda”, el 16 de septiembre pasado. Los islamistas llegaron a controlar la mitad de la superficie de la ciudad en las primeras semanas de combates. Durante semanas, las milicias kurdas combatieron solas y mal armadas a un ejército mucho más numeroso y armado con armamento pesado.

Finalmente la ayuda exterior llegó a finales de octubre con los refuerzos humanos y materiales enviados por el Kurdistán de Iraq (con decenas de combatientes peshmergas, “los que se enfrentan a la muerte”), sellando una histórica alianza entre los kurdos de lado y lado de la frontera. A esto se sumaron los bombardeos de la coalición internacional contra el Estado Islámico liderada por Estados Unidos y secundada por países como Francia, Canadá o Australia, y otros de la región como Qatar o Arabia Saudí. Estos países, y en particular la vecina Turquía, han recibido numerosas críticas sobre su supuesto apoyo a los grupos islamistas en Iraq y Siria.  Turquía ha sido repetidamente acusada haber facilitado, a través de su frontera con Siria, el paso de armamento y de combatientes islamistas hacia Kobane, como la supuesta pareja y cómplice de uno de los tres islamistas que atentaron hace tres semanas en París.

Los bombardeos aéreos de la coalición internacional llegaron tras más de dos años de silencio y de ataques yihadistas contra las kurdos, y tras el genocidio perpetrado este pasado verano contra los kurdos yezidíes en el Kurdistán de Iraq. La intervención internacional deja algunas incógnitas sobre el futuro de la revolución democrática que llevan a cabo los kurdos de Rojava desde hace unos dos años, un proyecto político autónomo basado en la democracia participativa, el reconocimiento de la diversidad cultural y la igualdad de género, e inspirado en el proyecto del “confederalismo democrático” de Abdulá Ocalan, el líder encarcelado del PKK, la guerrilla kurda de Turquía, declarada “organización terrorista” por Estados Unidos, la Unión Europea y Turquía, entre otros.

por Elisenda Panadés (www.diagonalperiodico.net)

Milicianos y milicianas de las YPG celebran la victoria bailando en el barrio de Kaniya Kurda

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