Nonguén-Concepción: elementos para la construcción de plataformas territoriales

Junto al intenso proceso de urbanización que se está desarrollando en gran parte de Sudamérica, se presentan una serie de procesos políticos que no entregan ninguna garantía en términos de planificación regional. Esto ha convertido a los territorios en zonas localmente vulnerables, propiciando las bases para una globalización que golpea hasta nuestros últimos eslabones de patrimonio natural, cultural, arquitectónico, y sus diferentes expresiones.

En este contexto, Chile es un fiel representante del extremismo neoliberal, reflejado en una distribución parcializada, crecientemente desigual, y en la cual los espacios públicos van en franca retirada, privatizándose lo común. La segregación socio-espacial va en contra de la idea de potenciar la cohesión en las relaciones sociales: una y otra vez somos desplazados por la no-ciudad, por los no-lugares, en donde el diseño es funcional al consumo y la construcción de memoria colectiva, de lugares de encuentro y reunión se ven absolutamente limitados. De esta  manera vemos la cimentación de un modelo de relaciones completamente individualizado, desigual y alienante, en el cual se desenvuelven las localidades en una condición de margen a los centro económicos de las redes globales y por lo tanto subordinados a sus intereses.

En este panorama, vemos como los sectores del territorio con menor accesibilidad, transporte público deficiente, presencia de conflictos socio-ambientales, exclusión mediante gentrificación urbana, asentamiento periféricos irregulares en terrenos con altos riesgos naturales, son precisamente los grandes omitidos en la construcción de ciudad.

Frente al bloqueo institucional y a la ausencia del desarrollo de una tesis territorial que dote de sustento proyectos políticos nacionales, cabe preguntarse cómo las apuestas en la construcción de plataformas territoriales pueden lograr superar los combates coyunturales y específicos en una perspectiva estructural, es decir, que permita dotar de continuidad y planificación nuestro trabajo político. A raíz de esto nos parece importante mencionar como la creatividad organizacional a la hora de levantar plataformas territoriales juega un rol importante en el proceso, cuestión que queremos subrayar dada la experiencia desarrollada en nuestro territorio.

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En este sentido, las luchas territoriales han tenido gran protagonismo, ya que se trata de experiencias vinculadas a espacios organizativos que permiten aglutinar un activo social importante que se levanta ante coyunturas o reivindicaciones específicas; como lo son los comités de allegados, las coordinadoras o movimientos que resisten conflictos socio-ambientales, entre otros. Estas plataformas, al poseer elementos de demanda claros, permiten masividad y amplitud, por lo que la tarea más ardua se da en el plano de la proyectabilidad que tenga la plataforma en función de la resolución del o los conflictos. En la mayoría de las experiencias como éstas, los tiempos son manejados por el aparato estatal, y de esta forma la institucionalidad reduce ampliamente los movimientos en el tablero de las organizaciones sociales. Es en estos momentos donde el dinamismo de las plataformas territoriales juega un rol importante, dado que la inexistencia de modelos organizacionales que logren sustraer todas las piezas y las fuerzas del juego de la arena institucional, no sólo perspectiva la lucha de las plataformas territoriales, sino que además proyecta elementos a nivel de estructura por los cuales comenzar a desarrollar trabajos de mayor alcance.

En Nonguén, el desarrollo de espacios amplios de trabajo a partir de elementos coyunturales ha permitido hoy desarrollar líneas claras de trabajo al interior del “Movimiento por la Defensa del Valle Nonguén” que abordan desde la comunicación popular; ­­a través de un periódico y un programa radial; la soberanía alimentaria y la producción local, con la construcción de huertas comunitarias; la organización territorial, en la realización de encuentros territoriales; educación, arte y cultura, en la realización de talleres educativos.

Este modelo organizacional ha permitido profundizar la construcción de organización territorial. Pero estamos conscientes, de que sí este trabajo no se dota de un completo diagnóstico de la realidad territorial en Chile, y específicamente sí no somos capaces las distintas organizaciones territoriales de construir un ¿qué hacer? en respuesta a las expresiones del modelo en nuestras ciudades, el localismo seguirá primando en la gran mayoría de las precarias experiencias territoriales.

por colectivo El Estero

[Publicado en la edición n°26 de Solidaridad]

 

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