Construcción Feminista en las universidades

Por Natalia Riquelme Campos

 

Años de experiencia del movimiento estudiantil han logrado profundizar en nuestros liceos y universidades las discusiones y reflexiones en torno a la educación. El cambio de paradigma que buscamos nos exige desarrollar y ampliar las consignas, hilar más fino y reivindicar otras luchas que muchas veces no hemos tomado en cuenta, más aún cuando la reforma del gobierno nos presiona para tener claridades en cuanto al proyecto educativo que buscamos. Este año no sólo hablamos de financiamiento y acceso, sino también cuestionamos la orientación del conocimiento, el contenido y cómo este se nos enseña.

Vemos que a lo largo de todo el ciclo educativo se reproducen el sexismo y las lógicas neoliberales, creando masculinización y feminización de las carreras por un lado (producción versus servicio, respectivamente), y por otro un sistema educativo que nos impulsa a ver el trabajo como algo de lo que podemos obtener garantías económicas y ascensión social. Rara vez nos enfrentamos a instituciones que deconstruyan la binaridad hombre/mujer y por ende, la posición de uno por sobre otro, o que la búsqueda de una carrera y su posterior profesión esté enfocada en las necesidades de nuestra sociedad. Tenemos entonces todo un sistema educativo vigilado de cerca por la Iglesia y por sectores conservadores, y además en un estado crítico por el modelo de mercado.

Este año el movimiento feminista tuvo nuevos aires y nuevas fuerzas. Por un lado, Melissa Sepúlveda -electa el 2013- ha sido la primera presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile declarada abiertamente feminista. Por otro, se articularon organizaciones e individualidades feministas de Santiago en la Coordinadora Feministas en Lucha, la cual levantó las marcha del 8 de marzo y 25 de julio. Y finalmente, se realizó el I° Congreso Nacional de Educación No Sexista, en donde confluyeron distintas visiones y propuestas sobre un nuevo proyecto educativo, y además se generaron lazos -sobre todo- entre organizaciones feministas libertarias a lo largo de todo Chile.

Hoy nuestro desafío es grande: debemos generar los espacios para que todas y todos podamos organizarnos en base a la solidaridad y la horizontalidad, debemos democratizar también nuestros espacios de inserción, debemos saber articularnos con todos los sectores de nuestra sociedad para formar una sola fuerza transformadora, debemos mirarnos y partir asumiendo nosotros y nosotras los cambios que buscamos. Porque los vicios del patriarcado aún se aferran al inconsciente colectivo de compañeros incluso de izquierda revolucionaria. Porque para aumentar la fuerza del movimiento feminista chileno hay que alzar la voz, porque es necesario politizar las universidades privadas que ya enfrentan un panorama complejo, y porque creemos que la transformación profunda y liberadora de la sociedad va de la mano con un esfuerzo cotidiano, es que hoy varias compañeras y compañeros nos hemos propuesto levantar la primera Vocalía de Género y Sexualidades de la Universidad Diego Portales.

Nuestra mayor participación como estudiantes de universidades privadas en las discusiones y reflexiones sobre una nueva educación aún es materia pendiente, y se hace fundamental cuando pensamos construir un nuevo proyecto educativo universal que no sólo sea gratuito y democrático, sino también no sexista. La mayor tarea está en asumir entonces que esta lucha la debemos dar en conjunto, entre todos y todas. Sigamos fortaleciendo el feminismo de clase dentro de nuestras universidades, y que se escuche fuerte en nuestros patios y aulas que Sin Feminismo, ¡No hay Revolución!

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