Por un día donde realmente se valoren los profesores

Hoy 16 de Octubre se celebra a nivel nacional “el día del profesor”, celebración que nace en 1943 y que hasta hace unas décadas se celebraba el día 11 de septiembre; para el año 1974 el día se cambió por el 10 de diciembre, hasta que en 1977 se estableció la actual fecha que va de la mano con la creación del colegio de profesores durante la dictadura.

A pesar de todas las críticas que puede generar el origen de la celebración de este día, es la única vez en el año donde el gremio docente recibe algo de respeto a nivel social, atrás ha quedado la visión del profesor como un actor social determinante en la formación de los ciudadanos y ciudadanas del mañana, de la elaboración de un pensamiento crítico capaz de derribar las visiones tradicionales de la sociedad y crear mundos nuevos. Hoy en día los profesores son mal vistos socialmente, criticados por organizaciones de investigación educacional como “enseña Chile” o “educación 2020”, los cuales señalan como uno de los principales culpables de los fracasos del actual sistema educacional a los profesores y su formación como profesionales. Extraño también parece que muy pocas veces los ministros de educación sean pedagogos o profesores, ya que por lo general los politiqueros neoliberales prefieren a ingenieros, sociólogos, abogados etc. para este cargo, señal que deja de manifiesto que los profesores hoy en día son actores secundarios. Mucha de esta des legitimización social tiene que ver con el modelo de sociedad que tenemos en la actualidad, pero también por el carácter de la organización del gremio docente y su ejercicio meramente reivindicativo en torno a salario, como también su funcionalidad al actual gobierno, ha levantado las críticas a la dirección del colegio de profesores.

Se hace necesario recuperar el valor social que tiene ser profesor. El exceso de horas frente a los cursos y las pocas horas para planificar y corregir pruebas hace que en la mayoría de los casos los profesores se lleven “la pega pa´ la casa” dejando en un segundo plano la vida familiar. Por otro lado el salario no está acorde con la intensidad del trabajo, en comparación a otros profesionales que estudian cinco años en la universidad. A esto sumemos que no existe mayor perfeccionamiento profesional, donde las agencias técnicas de educación son negociados de sostenedores quienes buscan lucrar por todos lados con un derecho humano tan fundamental sin asegurar una calidad educativa, como han demostrado la historia de la educación de mercado. Pero a pesar de todo esto año tras año siguen egresando e ingresando estudiantes a las carreras de pedagogía de variadas universidades, dejando de manifiesto que la mal llamada vocación es capaz de superar todo este escenario negativo donde además debemos sumar la colapsada oferta docente pues por culpa de las malas jubilaciones existen profesores de avanzada edad que no se quieren retirar del sistema para dar paso a los más Jóvenes en este caos del mercado laboral, propio del neoliberalismo.

El ser profesor no es ser un mártir de la educación como lo plantea el comercial de Tapsin, ni mucho menos una profesión donde deben entrar “los mejores” para que así se arregle la educación. Para ser profesor se necesita valor y convicción, idea que muchos confunden con simple vocación o que te guste algo y lo practiques. La pedagogía es un arma reproductora o transformadora, capaz de mantener un orden establecido, cambiarlo o bien superarlo para mejor, y es a esta última idea a la que apostamos las nuevas generaciones de profesionales de la educación que buscamos construir un futuro distinto.10475607_724465180954703_5699234068699189880_n

Muchos profesores celebraron este 16 de Octubre por ser el día del profesor, pero debemos organizarnos y movilizarnos para tener mejores condiciones para desarrollar nuestra labor. Los tiempos han cambiado, el profesorado ya no habita de manera mayoritaria las aulas municipales, ya que desde hace algunos años se dio inicio un éxodo masivo de docentes hacia los colegios particulares subvencionados, en donde hoy se concentra de forma mayoritaria y en donde gran parte de las políticas que apela el colegio de profesores no llegan. Es por eso que debemos buscar nuevas formas de acción y organización. Existen ejemplos como es la federación de trabajadores de la educación, el SUTE, el movimiento 50/50 entre otros, que están uniendo a los profesores organizados en sus colegios, como también en torno a demandas generales. Pero no debemos olvidar que el primer acto de rebeldía se debe generar en la sala de clases, profesores transformadores que ayuden a que los estudiantes despierten y puedan crear mundos nuevos, como decía Paulo Freire “enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción.” La labor del profesor es ayudar a fomentar esa capacidad creadora de la juventud para así generar cambios y crear un mundo nuevo, se necesitan profesores cuyo rol sea transformador y no reproductor de una sociedad en crisis. Fuerza a todos los profesores comprometidos que luchan desde las aulas para construir un mundo mejor.

Por Ángel

Profesor de Historia Geografía

y Cs Sociales

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