Carmen Castillo: “Hay que comprender que la política es todo aquello que no se inclina frente a lo imposible”

Carmen Castillo Echeverría fue profesora de historia e investigadora en el Centro de Investigaciones de Historia de América Latina de la Universidad Católica. Durante el gobierno de la Unidad Popular trabajó en el Palacio de la Moneda. Luego del Golpe Militar, pasa a la clandestinidad junto a su pareja Miguel Enríquez, líder del MIR. En una operación organizada por la DINA que rodea a la pareja en la casa que habitaban, cae en combate Miguel, y Carmen, embaraza de 6 meses, resulta gravemente herida. Luego de sobrevivir a los “interrogatorios” de rigor, es expulsada del país y se exilia en Europa. Actualmente es una destacada cineasta y guionista que se ha hecho conocida sobre todo por documentales como Calle Santa Fe, La Flaca Alejandra, entre otros trabajos filmográficos.

 

¿Cambio de aceite?

Después del 2006, hemos visto como una nueva generación de luchadores y luchadoras sociales ha ido madurando y se han ido involucrando con una construcción política y social que se plantea desde abajo. Nos parece que, al calor de estas movilizaciones, se está generando un “nuevo” imaginario político que, haciéndose parte de toda una historia de construcción de intención revolucionaria -desde los sesenta, pasando por la coyuntura de la UP, la lucha antidictatorial desde el movimiento popular en los ‘80, la desmovilización social de los ’90 y el incipiente rearme del movimiento popular desde el 2006 hasta hoy se ha transformado en un territorio de reapropiación de diversas herencias políticas y de encuentro de distintas generaciones de luchadoras y luchadores ¿Qué ves de “nuevo” y de “viejo” en este “nuevo” imaginario?

Lo nuevo siempre surge del flujo subterráneo de la memoria de las luchas del pasado. Cada acción del presente contiene la memoria en movimiento de las acciones pasadas, su creatividad, su alegría y sus dolores. Esa realidad podemos percibirla en las calles, en banderas, en consignas, en el eco del nombre de nuestros héroes convocados para fortalecer el presente, nuestra energía. Sin embargo, creo que es importante definir la nueva época histórica. Para nuestra generación el compromiso político organizado era una evidencia, a la escala de nuestras vidas la Revolución advendría, libraríamos la batalla final y la íbamos a ganar. Esa, nuestra religión de la historia, basada en la convicción del progreso continuo de la humanidad se derrumbó. Se impuso el liberalismo, el mercado triunfante, lo que algunos llamaron el “Fin de la Historia”. Muchos militantes de mi generación insolente renunciaron y se sometieron al fatal rumbo del mundo. Sin embargo, y ustedes lo saben, las razones que nos llevan a desear cambiar el mundo, soy hoy más claras que nunca. Desigualdad extrema, provecho desatado, destrucción del planeta. La Revolución es hoy más necesaria que antes, sería el único freno capaz de parar el tren desbocado, la catástrofe anunciada. Sin ninguna certeza de ganar, sin biblia, ni hermanos grandes, los movimientos sociales, sus colectivos, locales y específicos, entregan una energía total en la lucha de cada territorio. El compromiso político es hoy un reto, una apuesta a lo incierto. Más necesario que nunca.

En mi oficio de cineasta, sobre todo en mi ultima película, “Aún estamos vivos”, intento mostrar a través de la experiencia de los Sin Tierra en Brasil y de la Coordinadora en la Guerra del Agua en Cochabamba, entre otras luchas, inscritas en la larga duración de estas últimas décadas que es posible ganar batallas. Hay que inventar los instrumentos políticos, hay que crear conciencia desde la base, desde la infancia, para resistir a los sortilegios de la servidumbre voluntaria que el sistema globalizado de mercado ha desplegado. El primer paso es la indignación, el segundo decir “Ya Basta” como los zapatistas, el tercero Organizarse ¿Cómo? Con quién? Todo es válido, necesitamos aprender a cepillar la historia a contrapelo, necesitamos aprender la “lentitud de la impaciencia”.

 

Batallas culturales

Gramsci, reiteradas veces, plantea la idea que los dispositivos de poder que circulan a través de la sociedad civil, vendrían a ser trincheras y fortificaciones ideológicas que permiten a las clases dominantes conservar y sostener su dominio por sobre los sectores populares. De ahí, que podamos  pensar que la cultura popular es una trinchera de lucha de los y las oprimidos/as, ¿Cómo ubicas tú los distintos trabajos audiovisuales que has y han realizado en  esta última década?

carmencastillosantafeMis trabajos son minúsculos aportes a lo que he llamado la “Sobrevivencia de las luciérnagas” como escribe Didi-Hubermann. Por ejemplo, transmitir de manera subjetiva y emocional, en el caso de “Calle Santa Fe”, una experiencia de lucha y de resistencia, la del MIR, en un momento en que dominaba el discurso de la amnesia y el “para qué” de los gestos de resistencia. La memoria de los vencidos estaba viva en el pueblo de Chile, en la juventud popular. Mi tarea fue sólo darle una forma cinematográfica al relato intentando hacer visible un fragmento de esa historia colectiva. Hay que construir puentes, encauzar el flujo de ese pasado en el presente, la tarea de ustedes los jóvenes activos y creativos en el ámbito de la cultura es uno de los pilares fundamentales del contra poder, son ustedes quienes pueden crear los sueños, abrir el horizonte de sentido, sacudir el confort, romper la resignación. Los poderosos lo saben, los temen, ellos que si saben de la lucha de clases que se libra en el presente, harán todo lo necesario para silenciarlos, para no darles visibilidad, para no entregarles recursos. Pero ustedes continúan, como pueden, inventando. A ustedes, a vuestro colectivo, mi saludo repleto de admiración. Ustedes muestran que a pesar de los reflectores del sistema alumbrados a todo dar, las luciérnagas continúan vivas, danzando en la noche, aquel momento adonde surgen los sueños que son también parte de la realidad.

 [Publicado en la edición N°24 de Solidaridad]

por Teresa Acosta y Gerardo Rodríguez

2 Comments

  • Gonzalo

    16.01.2015 at 12:23 Responder

    Esta muy buena, pero tiene muchas faltas ortograficas que seria bueno corregir.

  • Benito

    11.08.2015 at 22:12 Responder

    Hermosa Carmen, su aporte es clave en el presente y futuro

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