FOB-CTL: construyendo poder popular desde los territorios de Argentina y Chile

La Federación de Organizaciones de Base (FOB) y la Coordinación Territorial Libertaria (CTL) desarrollaron dos encuentros, uno en la Población La Bandera de Santiago y otro en Valparaíso, con el propósito de discutir sus principales líneas de trabajo. La multisectorialidad, autogestión y poder popular se presentan como conceptos  claves para la estrategia que se comienza a cimentar desde los territorios.

Unidad de organizaciones de base para golpear con fuerza desde los barrios

La FOB surge como fruto de un trabajo común de distintas organizaciones barriales de la periferia de Buenos Aires, en respuesta  a la crisis del modelo neoliberal en Argentina, en la década de los noventa.

La privatización de una serie de empresas públicas, la falta de empleo, y la inacción de las centrales sindicales obligó a la población a buscar nuevas formas organizativas por fuera de la estructura y con una forma de participación democrática y horizontal.

fobEn un proceso de lucha de varios años fueron confluyendo numerosas organizaciones que  establecieron criterios de construcción común. Esto se tradujo en una serie de proyectos y medidas de lucha para presionar a los gobiernos, exigiendo mejoras en subsidios y calidad de vida de los barrios argentinos. La organización de los vecinos, sin delegaciones partidarias ni intermediarios, y la acción directa fueron fundamentales.

A pesar de no seguir en particular ninguna tendencia anarquista, sí promueve un “anarquismo social” basado en la experiencia del trabajo diario en la comunidad. En su interior, cada movimiento tiene autonomía táctica entre sí, posee asambleas propias, se respeta sus  dinámicas de funcionamiento interno, espacios y tiempos.

También desarrollan reuniones sobre productivos y trabajo en general, talleres de formación militante -en historia, política, educación-, talleres de salud, género y luchas reivindicativas por salud, vivienda, trabajo, educación, comedores, copas de leche y sobre todo proyectos de trabajo cooperativo. Esta fuerza hoy les permite estar presente en las provincias de Buenos Aires, Chaco, Corrientes, Córdoba y Rosario.

El territorio como concepto dinamizador más allá de lo poblacional

CTL comprende el territorio como un concepto que permite pensar una multiplicidad de comunidades que habitan y construyen socialmente un espacio geográfico específico. Es decir, una zona puede remitir a un conjunto de territorios con alguna característica en común.

En este sentido, engloba una perspectivFOB-CTL1a mucho más amplia de trabajo que la población, a la cual se ha asociado mecánicamente lo territorial en la mayoría de las organizaciones de izquierda. Muchas veces ocurre que hay trabajos poblacionales que no se piensan en perspectiva territorial, y viceversa.  Para CTL “Si la política de cualquier organización se orienta al asentamiento de movimientos de base con arraigo comunitario y una perspectiva de intervención local -al menos en primera instancia-, entonces podemos decir que estamos ante una política territorial”.

En cuanto a la crítica recurrente del trabajo territorial comprendido como una serie de talleres sin perspectivas claras, CTL señala; “Si bien, se comprende la necesidad de ejecución de talleres para diferentes fines, la única forma de que este tipo de iniciativas tengan una proyección útil al pueblo es a través de la coordinación y trabajo conjunto entre las organizaciones similares, convivan o no en un mismo lugar. Por ello es importante tener diagnósticos serios, y estudiar las dinámicas que se dan entre las organizaciones (…)

Poder popular desde y  para los territorios

La idea de un poder alternativo al poder estatal se ha presentado numerosas veces en la tradición marxista y/o libertaria, y ha sido desarrollada como praxis política en variados procesos revolucionarios a lo largo de la historia. En América Latina, la noción de un poder que ha de oponerse al poder dominante ha sido ampliamente elaborada por teóricos y organizaciones revolucionarias de diferentes sectores.

Para la CTL la apuesta de poCTL2der popular se entiende como una paulatina expropiación del poder político y social del Estado y sus extensiones territoriales, por ejemplo, las Municipalidades, ya sea por la incapacidad de estas instituciones, o bien, porque es parte de un proceso de construcción de una nueva sociedad que debe enfrentarse con dichas herramientas en poder del pueblo.

La FOB por su parte, entiende el poder popular “como la construcción de una fuerza desde las organizaciones de base, que sea capaz de asumir las funciones que hoy cumplen los estados y sus gobiernos, una forma de poder diferente que no sea de arriba hacia abajo, de manera horizontal y construida por todos los actores”.

De esta manera, la perspectiva de ambas organizaciones establece que el desarrollo del poder popular es intrínsecamente contradictorio con el poder estatal, aunque esta contradicción no significa negar la posibilidad de que existan ambas formas de poder en todo momento. De hecho la mfob2ayor parte del tiempo, mientras una u otra forma de poder pretende volverse hegemónica, deben convivir en una conflictiva e inestable relación.

De acuerdo a la FOB, “no somos una vanguardia que baja al barrio  a dar las indicaciones, somos parte del trabajo en asamblea, un espacio de nucleamiento donde se establecen perspectivas para reivindicaciones concretas. Cada región tiene sus propias luchas y asambleas locales, y a nivel nacional existe un trabajo federado que da articulación y fuerza al resto del territorio”.

Desafíos para los libertarios en el campo territorial

La militancia territorial libertaria debe asumir que la institucionalidad existe, y por ende que en cada paso que se avanza se irá encontrando un Estado que buscará integrar la organización comunitaria en sus lógicas, o rechazarla y neutralizarla. De acuerdo a esto, la CTL considera que “debe aportar a la organización de formas propias y autónomas de poder popular, considerando que mientras mayor sea su grado de desarrollo, el pueblo estará en un mejor pie para afrontar las maniobras de cooptación institucional”.

De esta manera, el trabajo coordinado entre los militantes libertarios, así como también el trabajo conjunto de las fuerzas revolucionarias insertas en el territorio, son la única garantía para presentarse y enfrentarse de forma exitosa al Estado, pudiendo incluso instrumentalizar y controlar algunos espacios que abre en la medida que estos favorezcan el desarrollo de un poder del pueblo.

En este sentido, el territorio se presenta como un espacio en el que convergen diferentes sujetos y expresiones sociales y políticas de una misma clase social. Lo que unifica los frentes de lucha poblacionales, estudiantiles y sindicales de izquierda y libertarios es un mismo proyecto político de la clase trabajadora a la que todos pertenecen; sin este proyecto político global, será difícil dar con puntos de encuentro de solidaridad y apoyo mutuo. De acuerdo a la CTL “la construcción territorial es un momento de configuración de dicha clase, que tiene la potencialidad de hacer carne su unidad en torno a tareas concretas de tipo multisectorial. Dicho de otro modo, una estrategia multisectorial tiene como base indispensable territorios en los cuales se organiza el pueblo, y ese es su valor estratégico”.

El desafío que se abre es llegar a acuerdos sobre una estrategia revolucionaria común y el rol específico que le cabe a la construcción territorial en ella. Sin duda esto no se podrá zanjar de la noche a la mañana, pero sí se pueden ir planteando algunas tesis orientadoras que pavimenten el camino hacia una estrategia que será resultado de la deliberación del movimiento popular en su conjunto, y de sus diferentes frentes de lucha.

Es fundamental para el período que se inicia tener la capacidad de conectar nuestras formas de autoconstrucción territorial y luchas reivindicativas con horizontes políticos definidos, estableciendo en su justa medida los alcances y objetivos que tiene la lucha táctica por reformas en el marco de un trazado estratégico revolucionario.

por Adela Velarde

[publicado en la edición n°24 de solidaridad]

 

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