Sobre cómo la última guerra de Israel contra Gaza muestra donde está la solución al conflicto

por John Rees*

En medio de la masacre y destrucción en Gaza, tomémonos un momento para recordar cómo sucedió esto, y para preguntarnos cómo está sucediendo, por tercera vez en cinco años. Aun más importante, nos deberíamos preguntar qué estrategia puede traer la victoria a los palestinos e impedir una nueva repetición de este círculo vicioso.

Estas preguntas nos devuelven a un debate central entre palestinos y sus partidarios: ¿Debería la lucha apuntar a una solución de dos estados, en la que Israel regresara al territorio que ocupaba antes de su anexión de más tierras palestinas en 1967, creando un Estado palestino en lo que quede?, ¿O debería surgir un estado totalmente nuevo en el que palestinos, cristianos y judios puedan una vez más vivir juntos como lo hicieron en el área de la Palestina histórica, antes de la creación del estado de Israel?

Echemos un vistazo a las raíces de este conflicto. Las negociaciones entre israelíes y palestinos iniciadas por Obama se rompieron, debido a que el gobierno de Netanyahu comenzó una nueva ola de asentamientos. Esto fue seguido por una violenta oposición israelí a la aparición del gobierno  de unidad Fatah-Hamas, este mismo producto de una posición debilitada de Hamas por el golpe de Estado que derrocó al gobierno de Morsi en Egipto. En ese momento, Israel no realizó la cuarta etapa de la liberación de prisioneros palestinos. Entonces, y sólo entonces, fueron tres jóvenes israelíes secuestrados en Cisjordania, no en Gaza. Luego, Netanyahu fue a guerra en Gaza. En el transcurso de todo esto, fanáticos israelíes de extrema derecha secuestraron a un niño palestino de 16 años de edad, Muhammad Abu Khdeir, y lo quemaron vivo.

Lo que demuestra este último ataque, más allá de toda duda, es que el estado de Israel es en su misma esencia un estado expansionista. Nació en 1948 por la desposesión de los palestinos, y no puede coexistir con un Estado palestino independiente.

Con cada década más que pasa, la tierra palestina es tomada tanto por el estado israelí como por los colonos sionistas, independiente de los acuerdos formales que haya que incumplir para hacerlo. La construcción del Muro de Apartheid y la expansión continua de los asentamientos ilegales, ha diezmado incluso el reducido territorio sobre el que la Autoridad Palestina tiene control nominal, desde que fue creada por los acuerdos de Oslo en 1993.

La realidad de la expansión de Israel, ha eliminado en la práctica la posibilidad de la solución frecuentemente dominante de la “cuestión palestina”: la retirada israelí de los territorios que tomó en la guerra de 1967 y la formación de un estado palestino independiente.

La solución de dos estados, mina la resistencia palestina

La solución de dos Estados no es solo una posibilidad que se desvanece viéndola en el lugar, sino que también es una solución política cada vez más imposible. Los israelíes no van a aceptarlo e incluso los más leves movimientos hacia un Estado palestino, como el reciente reconocimiento en la ONU, son recibidos con total rechazo por parte de Israel. El hecho es que ningún gobierno israelí podría o estaría de acuerdo con la retirada de las fronteras de 1967. Y Netanyahu ya se ha pronunciado  explícitamente contra esto.

Lo que es aún más trágico, es que el compromiso con la solución de dos estados ha dañado a la causa palestina. El proyecto siempre se persigue a través de negociaciones auspiciadas por EE.UU., siempre implica concesiones palestinas, y siempre termina con el debilitamiento de la posición de los representantes palestinos, entre los propios palestinos.

La imagen de las fuerzas de la Autoridad Palestina en Cisjordania siendo apedreadas por palestinos durante la reciente crisis del secuestro, es sólo el resultado lógico de esto. El ascenso de Hamas se basó enteramente en su voluntad de resistir a Israel, cuando la Autoridad Palestina dirigida por Fatah no lo hacía. El proceso de paz de Oslo socavó y dividió la resistencia palestina, y todo el tiempo, como consecuencia de ello, el Estado de Israel continuó ampliando el programa de ocupación.

Todas las demás opciones fracasan

La solución de dos estados fue en parte un resultado de la decadencia del nacionalismo árabe. La fase heroica de la resistencia nacionalista árabe al colonialismo europeo, alcanzó su cenit con el establecimiento de estados árabes independientes en el Medio Oriente, entre los años 50′ y 60′.

Estos estados fueron raramente democráticos, pero fueron relativamente exitosos económicamente hasta finales de la larga expansión de posguerra en la década de los 70′. Sus líderes luego adoptaron el neoliberalismo y arrojaron su afinidad previa a cierto tipo de nacionalización de inspiración rusa. Los resultados, con el tiempo, fueron las dictaduras totalmente corruptas e ilegítimas que se convirtieron en el blanco de las revoluciones árabes del 2011.

Pero antes, otra fuerza surgió que pareció desplazar el nacionalismo árabe como vehículo para el sentimiento anti-imperialista en Medio Oriente: El Islam político. Este irrumpió en la escena internacional como resultado de la revolución iraní de 1979, y ha encontrado expresión en el Hezbollah de Líbano y Hamas en Gaza. Su atractivo principal ha sido su voluntad para luchar contra el imperialismo, justo en el momento en que la generación anterior de los nacionalistas árabes estaban en connivencia con él.

Pero esta corriente, aun poderosa, está entrando en crisis. La crisis es un resultado directo de las revoluciones árabes. El proceso desigual y en disputa de la revolución, los recientes avances de la contrarrevolución en Egipto, la militarización de la revolución siria, el papel de Arabia Saudita y la implosión de Irak, han puesto de manifiesto las debilidades y contradicciones del renacimiento islámico. Sus fuerzas políticas moderadas no han sido capaces de mantenerse en el poder y sus partidarios de imponer un califato por la fuerza, muestran el tipo de perfil político que la mayoría de los musulmanes encuentran inaceptable, y muchos otros ven como una amenaza existencial.

Incluso Hamas, que es un movimiento de resistencia legítimo con una base considerable en Gaza, es más impopular cuando se está en paz y más popular, como era de esperar, cuando se está defendiendo a Gaza contra el ataque israelí.

La solución de un estado

Todo esto nos devuelve a la posibilidad de una solución de un Estado: un estado único, multi-religioso y democrático que vaya desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo. Hay precedentes históricos para la solución de un estado único.

Justo en el origen del moderno Oriente Medio, en las negociaciones que Sir Henry McMahon sostuvo con líderes árabes durante la Primera Guerra Mundial, él prometió que los árabes tendrían control sobre el territorio que incluía Palestina, que previamente había sido gobernado por el Imperio Turco Otomano . Esta área había sido y era entonces una comunidad multi-religiosa en la que musulmanes, cristianos y judios vivían lado a lado. Winston Churchill y McMahon afirmaron posteriormente que Palestina había sido excluida de este acuerdo, pero los documentos del Comité del Este Gabinete del 5 de diciembre 1918 confirman que Palestina había sido prometida a los árabes en 1915.

La Organización para la Liberación de Palestina adoptó la solución de un solo Estado como su objetivo en 1969. En enero de 1969, Fatah declaró que no estaba luchando contra los judios, sino contra Israel como una entidad racista y teocrática. El quinto consejo nacional de la Organización de Liberación de Palestina, en febrero de 1969, aprobó una resolución que confirmaba que el objetivo de la OLP era “establecer una sociedad libre y democrática en Palestina para todos los palestinos, sean estos musulmanes, cristianos o judios”. Solo los sucesivos intentos de compromiso con los procesos de paz inspirado por Estados Unidos han movido a la OLP lejos de este objetivo inicial.

La paradoja de Fatah es que la solución de un estado único es ahora más popular que nunca entre los palestinos, sin duda porque la experiencia les ha enseñado que las alternativas son espejismos.

En 2007 una encuesta del Cercano Oriente de palestinos arrojó que el “70% apoya una solución de un solo Estado en la Palestina histórica donde musulmanes, cristianos y judios vivan juntos en igualdad de derechos y responsabilidades “, a pesar de una división de casi 50-50 entre la adhesión a Fatah y Hamas entre los encuestados. Otra encuesta de este año mostró que ‘una clara mayoría (60% en total, incluyendo 55% en la Ribera Occidental y el 68% en Gaza) dice que la meta de cinco años “debería ser trabajar para la recuperación de toda la Palestina histórica, desde el río hasta el mar “. ‘

Incluso el Washington Post está escribiendo titulares que proclaman “La solución de dos estados, QEPD”. El documento concluye:

“Por al menos dos décadas, un supuesto clave de la política de EE.UU. en esta cuestión era que el resultado final sería de dos estados en el territorio que Israel controla actualmente. Ese supuesto tendrá que ser revisado – y la política de EE.UU. en la región tendrá que ser revisada junto con este”.

Sería bueno que todos los que quieren la libertad palestina proporcionaran una vieja y buena respuesta, antes que los EE.UU. ofrezcan una nueva y mala.

Solidaridad con Palestina y la solución de un estado

Este debate, por supuesto, sólo puede ser resuelto por los palestinos. El movimiento de solidaridad internacional abarca y debe abarcar a todos aquellos que defiendan la libertad de Palestina, independientemente de si son partidarios de la solución de un estado o de dos. Sería un absurdo dividirse por este asunto, por el que sólo los sionistas y los imperialistas se beneficiarían.

Pero, sin forzar el tema hasta el punto de la división, corresponde a la izquierda avanzar en estos argumentos para una solución de estado único. La resistencia palestina ha puesto a prueba hasta su destrucción, la idea de que un estado palestino independiente y significativo puede surgir de un acuerdo respaldado por EE.UU. con Israel. A pesar de, o quizás debido a, la barbarie del estado de Israel, éste se ubica actualmente más aislado internacionalmente que nunca.

Los gobiernos de Occidente se enfrentan ahora a una mayor oposición de la que nunca han tenido, por su apoyo al Estado de Israel. Ese movimiento sería inconmensurablemente más fuerte si hubiera una voz clara y sin ambigüedades en su interior, que supiera que los palestinos y los otros que viven dentro de las fronteras de la Palestina histórica se puede gobernar democrática y libremente, una vez que el estado que ahora los oprime sea desmantelado y reemplazado. Y una vez que las potencias imperiales que lo sustentan se vean obligadas a salir de las espaldas de los palestinos. Este es ahora el verdadero significado de la revolución palestina.

 

*Este artículo de análisis sobre el conflicto de Israel y Palestina, fue extraída de www.counterfire.org, y traducido al español por el “Departamento de Traducciones del Grupo de Estudios Marxistas (GEM)”. Los cuales nos hicieron llegar esta columna para su difusión, y fomentar el debate.

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