Contra la Copa y la Represión: ¡Sólo Lucha y Organización!

El cuadro de las luchas y los conflictos sindicales y populares en Brasil antes y durante la Copa del Mundo tiene bajo presión al gobierno federal, a algunos gobiernos estaduales y municipales y a la patronal, generando una guerra de nervios en los principales centros urbanos del Brasil.

Si el año pasado las grandes movilizaciones fueron protagonizadas por los sectores precarizados de la juventud y no por los movimientos populares organizados, en el 2014, el tono también ha sido y, al parecer, seguirá siendo puesto por las bases de los trabajadores de diversas categorías y por sectores cercanos y articulados con las clases oprimidas. El desarrollo del conflictos de los trabajadores del Metro de São Paulo—que durante días enfrentaron la intransigencia de una de las peores expresiones de la derecha del país (miembro de la organización de extrema derecha católica Opus Dei y del Partido de la Social Democracia Brasileña, Geraldo Alckmin) es un ejemplo de esto, recibiendo una fuerte represión policial, todo el juego sucio de los grandes medios de comunicación y el anuncio de más de 40 despidos. Los metroviarios continúan una campaña por la readmisión de los 42 trabajadores despedidos. Se le está golpeando con todo a estos valientes compañeros y a otros sectores actualmente en huelga y por eso debemos estar atentos a todas las tentativas de criminalización de las luchas.

 

¿Estado de excepción? ¡Estado de lucha y solidaridad permanente!

 En el marco de la Ley General de la Copa y del Decreto de Garantía de la Ley y el Orden, que configura un verdadero Estado de Excepción en el país, se hace extremadamente necesaria la Solidaridad incondicional del conjunto de la izquierda y de los movimientos sociales con todos los conflictos en curso, y principalmente con los trabajadores metroviarios de São Paulo.

En virtud de las jornadas de junio del 2013, hemos visto la creciente preocupación del Estado brasileño en garantizar la “tranquilidad” durante el periodo de la Copa. Lo que, en la práctica, se expresa en mecanismos jurídicos que abandonan los derechos civiles y las libertades democráticas, en la intensificación de la represión y la criminalización de la protesta y la pobreza, en el aumento de los efectivos policiales y militares en los centros urbanos y en sus periferias y favelas, así como de los gastos en tecnologías represivas. La continuidad de las luchas sindicales y populares en este periodo nos sugiere que no se escatimará en esfuerzos para contener, amedrentar e impedir que los trabajadores y trabajadoras usen los instrumentos legítimos e históricos que tienen para defender sus derechos y lograr conquistas, como las huelgas, piquetes, ocupaciones y marchas.

En Río de Janeiro, São Paulo y Ceará, por ejemplo, órdenes de búsqueda y arresto fueron emitidos en vísperas de la Copa, que concluyeron con la detención de algunos/as compañeros/as con el fin de infundir miedo a los luchadores y luchadoras sociales. En el Distrito Federal, militantes del Comité Popular de la Copa fueron intimidados por supuestos representantes de la Justicia Electoral no identificados, un día antes de una protesta contra los gastos de la Copa. En Porto Alegre, varios luchadores sociales del Bloque de Luchas están siendo procesados e intimidados. Los propios metroviarios en huelga sufrieron una fuerte represión por parte de la Tropa de Choque de la Policía Militar, que usó bombas de gas lacrimógeno, armas disuasorias y balas de goma. En Goiânia, estudiantes del Frente de Lucha por el Transporte Público fueron apresados de forma arbitraria y se suman la incontable cantidad de presos y detenidos por la lucha por el transporte público en el país. La lista es enorme y nos podríamos extender más de una página con casos de intimidación y represión del norte al sur del país.

El problema del déficit habitacional, que es gravísimo en el país, ha hecho que el número de ocupaciones urbanas en las grandes ciudades se multiplique. La respuesta del estado también ha sido defender a los especuladores inmobiliarios, con desplazamientos forzados. Excepto cuando los movimientos por la vivienda salen a las calles denunciando y exigiendo avances, como hicieron recientemente en São Paulo.

Hemos señalado, en nuestros materiales de análisis, que vivimos un momento emblemático en nuestro país, con el aumento de las persecuciones políticas a luchadores sociales y organizaciones políticas, investigados con acusaciones absurdas y fuera de lugar que pueden continuar más allá de la Copa del Mundo. Todo esto coordinado por una constante guerra psicológica contra las luchas sociales por parte de los grandes medios de comunicación, destilando su odio de clase y sus mentiras con la expectativa de construir un consenso conservador que refuerce la idea de que la cuestión social es un problema policial. El periodo de la Copa confirma la continuidad de dicho escenario. En cadena nacional, el día 10 de junio, la presidenta Dilma Rousseff señaló que esta será la “copa de la tolerancia, de la diversidad, del diálogo y del entendimiento”. Una clara reafirmación del pacto social entre el actual gobierno y la burguesía y su base de apoyo, tanto en términos partidarios como dentro de los movimientos sociales que hegemoniza, como es el caso de la CUT, por ejemplo.

 

Enfrentar la represión: ¡organizando y luchando!

El periodo que estamos viviendo también ha demostrado el verdadero rostro del sistema de dominación capitalista, que no será transformado por el cambio de los gobiernos de turno. Cuando los de abajo se mueven, los de arriba tratan de poner en funcionamiento todo tipo de mecanismos coercitivos, represivos y de intimidación para frenar las luchas. La represión es y siempre será la carta bajo la manga de las clases dominantes y el Estado, una carta que derrumba a todas las demás e impone la “paz social”. La violencia de los de arriba es constitutiva de las estructuras de dominación del capitalismo y, por lo tanto, nunca será una excepción en el actual sistema. Ella es la regla que contribuye a mantener andando las relaciones de poder y dominación funcionales a los privilegios de las clases dominantes.

Es cierto que la naturaleza de las movilizaciones, muchas de ellas en rebelión con respecto a las direcciones sindicales y las estructuras oficiales del sindicalismo “tradicional”, nos exige que avancemos hacia formas de organización desde la base que conviertan la experiencia de lucha de millares de trabajadores/as, pobladores/as de las periferias urbanas, pobres del campo y estudiantes, en un criterio para distinguir lo que sirve y lo que no sirve al protagonismo y la acción directa de estos luchadores/as. Esto implica reforzar y construir movimientos populares y organismos de base sindical combativos e independientes para dar fuerza social a los oprimidos y oprimidas, una línea política que la CAB también se ha dedicado a construir modestamente en diversos sectores en lucha. Las experiencias de las luchas del 2013 y de los recientes conflictos han sido las que mejor han producido una ideología combativa, de lucha y de enfrentamiento. Pero no es hora de retroceder, ¡es hora de una mayor calidad organizativa!

Una vez más, es el momento de la solidaridad permanente, porque ¡permanente es la lucha y donde hay dominación hay resistencia! Donde hay resistencia, lucha y organización de base, se están plantando simientes para la construcción de Poder Popular.

Es el momento de enfrentar la represión luchando para que este nuevo periodo de luchas contra las fuerzas del orden profundice los niveles de organización y conciencia de los de abajo para superar el miedo que la clase dominante y su gobierno de turno nos quieren imponer.

 

¡Toda la Solidaridad con la huelga de los metroviarios de São Paulo! ¡Por el Derecho a la Huelga!

¡Por la readmisión de los 42 metroviarios huelguistas!

¡Por el fin a la detención y de las intimidaciones a los y las luchadoras!

¡Contra la represión promovida por los de Arriba, la lucha, la huelga y la organización de los de Abajo!

¡Fortalecer el movimiento sindical y popular con democracia directa, independencia de clase y de los gobiernos!

¡Protestar no es un crimen!

Coordinación Anarquista Brasileña (CAB)
cab

Aún no hay comentarios

Haz un comentario