El periódico “El Andamio” y las luchas obreras en Chile

por Ángela Muñoz Arancibia y Luis Cuadri
[publicado en la edición n°23 de Solidaridad]

El 26 de noviembre de 1927 fue fundado el periódico “El Andamio”, órgano oficial de la Unión en Resistencia de Estucadores (URE), sindicato obrero en donde la influencia anarquista fue predominante durante muchas épocas. Aunque fue clausurado muchas veces en la historia, dejando de publicarse en dichos momentos, se editó gratuitamente hasta 1972. Sus letras sirvieron enormemente a la organización y la lucha de este gremio, así como al conjunto de los obreros de la construcción y al proletariado de nuestro país.

La URE manifestaba a través de las páginas de “El Andamio”, diversas discusiones y reivindicaciones, material literario e informativo, orientado tanto a su gremio como hacia el proletariado chileno en general. La URE consideraba que “el sindicato es el arma que si ayer fue de la defensa, hoy tiene otra modalidad que le da capacidad no sólo para defender a sus asociados, sino que se está preparando para la reconstrucción de la sociedad, cuando la ocasión no lejana, se presente”. En 1931, se planteó y consiguió la reducción de la jornada laboral a seis horas diarias, como una forma de hacer frente a la “pavorosa cesantía” de la época. Tras ocho días de huelga general, lograron establecer el 21 de noviembre de ese año la jornada de seis horas para todas las construcciones fiscales, entre las que se contaron la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile y la Biblioteca Nacional. En otra edición de “El Andamio” se señala que “la productividad de la industria va en aumento; en cambio, no aumenta en la misma proporción el número de trabajadores empleados en la producción ¿Cómo si no por la reducción de la jornada ha de poder nivelarse esa anomalía?”. En ese mismo número, dan a conocer la aspiración de trabajar menos, no sólo como una reivindicación laboral, sino también en la búsqueda del desarrollo integral del trabajador y, como plantea Narbona, desde la aspiración de “emanciparse del capital”. Los obreros de la construcción señalan que propician la jornada de las seis horas, “no sólo para aliviar las penosas condiciones de los trabajadores, sino con el propósito de estar en mejores posiciones para la propaganda y la acción”. Y completan la idea en “El Andamio” del 5 de noviembre de 1932, agregando que este tiempo libre alentará a “que estudie el obrero, a que viva una vida más humana y finalmente, a que la remuneración que actualmente se recibe, guarde más armonía con el esfuerzo que en el trabajo se despliega”. Sin embargo, esta experiencia duró poco tiempo y, ya en diciembre de 1932, se llama a conformar el “Comité Pro Defensa y Ampliación de la Jornada de seis horas” y se invita a todas las “organizaciones revolucionarias a que envíen delegados autorizados a él”.

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Páginas interiores del Andamio. En la fotografía aparecen Clotario Blest, Ernesto Miranda, entre otros dirigentes sindicales.

“El Andamio” difundió la lucha de los obreros de la construcción en contra de los contratistas. Sólo mediante la lucha era posible mejorar las condiciones de vida y de trabajo, aumentar los bajos salarios, reducir las extensas jornadas de trabajo, y hacer frente a la precariedad propia del ramo. Incluso estas sociedades de resistencia bajo la influencia ideológica del anarquismo, llegaron a plantear la necesidad de luchar por una sociedad justa, sin capitalistas ni explotadores de cualquier tipo, para lo cual era imperativo abolir las diferencias de clase y la explotación.

La lucha por un Tarifado Nacional por Oficio también ocupó varias páginas de “El Andamio”. El primer tarifado se conquistó recién en 1941 por los electricistas, gracias a métodos de lucha como la acción directa de masas y la huelga que empiezan a generalizarse. El sindicalismo chileno adquiría una forma propia; se convertía en un sindicalismo de clase, siendo los trabajadores de la construcción fueron parte activa de este proceso.

A continuación reproducimos íntegramente un artículo aparecido en la edición número 869 de “El Andamio” publicado el 26 de septiembre de 1958 y que da cuenta de las resoluciones tomadas en la “Conferencia Regional del Movimiento Anarco Sindicalista” llevado a cabo el 18, 19 y 20 de septiembre de aquel año, y en donde participaros representantes de Santiago y provincias.

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Posición sindical adoptó el anarco sindicalismo en su primera conferencia regional (1958)

 La Conferencia Regional del Movimiento Anarco Sindicalista, efectuada en Santiago durante los días 18, 19 y 20 del presente mes, con representantes directos de este Movimiento, de Santiago y de provincias adoptó la siguiente posición sindical:

El Anarco Sindicalismo declara, que: al acordar el movimiento su participación en la Central Única, tal acuerdo fue condicionado a una línea de Unidad Sindical Revolucionaria, como se dejó establecido en la Declaración de Principios que dio vida a la CUT, y considerando: que la orientación desviada con que la Directiva de la CUT condujo a la Central, contraviniendo los postulados del compromiso unitario, han postergado el proceso de emancipación de los trabajadores que se había iniciado con la creación de la CUT; que el movimiento de rectificación de esta desviación, también ha sido desvirtuado por el llamado Comité de Recuperación Sindical, con sus extrañas actividades para crear otra Central Sindical por arriba sin un proceso de amplia discusión por los trabajadores; que la Organización Sindical, siendo una herramienta de defensa de sus intereses inmediatos, también es una herramienta para su propia liberación; y por lo tanto la Organización Sindical debe ser la expresión social y revolucionaria de los trabajadores;

La Conferencia Regional del Anarco Sindicalismo, acuerda:

No respaldar a ninguna de las dos Directivas Sindicales, CUT y Recuperacionistas; y luchar desde el seno de los gremios, defendiendo su unidad interna, por un verdadero cambio de rumbos, a través de una amplia campaña de divulgación de la finalidad revolucionaria y emancipadora del Sindicalismo; para que sean los propios trabajadores quienes rectifiquen la desviación sindical, mediante la coordinación de las organizaciones que estén de acuerdo con estos postulados.

 Se amplía la dirección nacional del movimiento

 A fin de dar pronto cumplimiento a la organización de las Conferencias Regionales del Sur y del Norte, como del próximo Congreso Nacional, la Conferencia acordó ampliar la Comisión Nacional, quedando ésta integrada por los siguientes miembros: Juan Segundo Montoya, Carlos Navarrete, Juan Barría, Pedro Nolasco Arratia, Ernesto Miranda, Edmundo Méndez, Jorge Silva, Celso Poblete, Carlos Espejo y Samuel Vilches.

Responsabilidades de los militantes

Siendo la actuación social y pública de los militantes una cuestión que involucra responsabilidad no solo individual, sino también colectiva, la Conferencia Regional acordó, establecer un Sistema de Responsabilidad Coordinada de tales actuaciones o representaciones, en resguardo de los intereses superiores de los trabajadores y de los postulados del Anarco Sindicalismo.

Posición económico-social del movimiento

La Conferencia resolvió designar una Comisión Técnica encargada de elaborar un estudio para la aplicación de los puntos programáticos del Anarco Sindicalismo para la transformación de la estructura económica y social del país.

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