Colectivo Piño Comunicaciones: “Lo comunicacional y artístico ha sido descuidado por la izquierda”

Un proyecto independiente y autogestionado surge para desarrollar un discurso crítico desde las comunicaciones y el cine. Su propósito es el rescate de las experiencias del mundo popular que la televisión no quiere mostrar.

 

En las luchas de los movimientos sociales existen numerosas e interesantes experiencias invisibilizadas por los medios de comunicaciones chilenos ¿Cuál es el rescate que realiza el Piño Comunicaciones?

El colectivo se encuentra en una etapa de formación y consolidación, desarrollando proyectos específicos, como videos de difusión, registros, cortometrajes documentales y entrevistas. También desarrollamos proyectos un poco más estables con bandas de corte contestatario y popular llamada Sesiones Libertarias; y  la transmisión periódica de una señal vía internet con una programación de contenidos sociales y políticos llamada El Piño TV. Además, estamos desarrollando el proyecto de una serie de cortometrajes documentales acerca de las organizaciones sociales y el mundo popular de Santiago. Paralelo a esto, hemos estado ya un par de meses trabajando en la habilitación de un espacio ubicado al interior del Centro Social Librería Proyección que nos permitirá tener la capacidad de dar mayor organicidad y continuidad a nuestro trabajo.

 

“Los medios de comunicación y prensa de las organizaciones populares tienden a, por un lado, centrar gran parte de sus esfuerzos en la contingencia; y por otro, esperar que el problema se resuelva espontáneamente en el momento en que seamos capaces de expropiar los medios de producción de la burguesía.”

 

Existen numerosas experiencias vinculadas a la creación de medios de comunicación popular ¿Qué los impulsó a conformar El Piño y en qué se diferencian?

Identificamos que el aspecto comunicacional y artístico ha sido y es aún descuidado por la izquierda; ya sea porque se lo considera como un elemento secundario y anexo en lucha política, o por una incapacidad de actualizar sus modos de producción simbólica que le conduce a adoptar acríticamente las formas del aparato de dominación ideológica de la burguesía. Por razones obvias, los medios de comunicación y prensa de las organizaciones populares tienden a, por un lado, centrar gran parte de sus esfuerzos en la contingencia; y por otro, esperar que el problema se resuelva espontáneamente en el momento en que seamos capaces de expropiar los medios de producción de la burguesía. Esta perspectiva limita las posibilidades de acción a un ámbito que, en el primer caso, es acotado e insuficiente; y, en el segundo caso, es ajeno a nuestras posibilidades actuales. Nosotros intentamos ubicarnos en el espacio intermedio entre esos dos polos, tratando de pensar desde ya la estrategia de los medios de comunicación y expresión, para ejercer la presión que permita realizar dicha expropiación. Nos parece que una de las grandes necesidades en este sentido es desarrollar la capacidad de disputar discursos en el ámbito del sentido común; de dirigirse a un público no masivo e indeterminado y con determinadas necesidades y grados de conciencia política y social. Creemos que sólo un posicionamiento de clase real y efectivo, es decir, que reconoce y participa de la experiencia cotidiana de los sujetos populares, nos permitirá romper con el tradicional hermetismo de los medios de comunicación populares.

 

 Foto1109¿Con qué otros medios o proyectos de comunicación popular han trabajado, existe vínculo entre las distintas iniciativas?

 Nuestros vínculos con otros colectivos o productoras de similares características han sido limitados. Sabemos que hay mucha gente trabajando en el área, ya sea en canales y radios comunitarias, escuelas de formación, revistas, periódicos, etc.; todos proyectos que ya tienen un lugar más menos definido desde el que aportan y que valoramos como necesarios y afines al nuestro. Sin embargo, nosotros, debido a nuestra reciente incursión, aún estamos trabajando en cuestiones más elementales como son lograr una continuidad y una mayor claridad respecto a cómo nos proyectamos. Si bien han existido intentos de articulación, como la Red de Medios de los Pueblos, esos espacios hoy están inoperantes, han sido institucionalizados o han demostrado no tener mayores pretensiones que reforzar perspectivas políticas específicas. Los distintos fracasos organizativos han deteriorado los vínculos y generado profundas desconfianzas. Nosotros nos insertamos en este escenario complejo, del que tendremos que hacernos cargo en conjunto y articuladamente, puesto que estamos convencidos de que no hay otra forma de disputar el ámbito artístico/comunicacional y pensarnos como medios autónomos.

 

Se han hecho dos transmisiones en vivo, el 11 de septiembre y durante la primera vuelta de las elecciones presidenciales este año, ¿cómo fue esta experiencia?

 No se trata sólo de modificar los contenidos, subvertir los códigos, evidenciar las contradicciones o visibilizar los espacios de resistencia; sino también es necesario avanzar en la construcción de nuestros propios modos de producción simbólica que nos permitan hacer circular y amplificar los discursos alternativos que artistas, colectivos y organizaciones que se levantan en su lucha contra el capital. Bajo esta premisa, realizamos la primera transmisión el 11 de septiembre del año pasado, a 40 años del Golpe cívico-militar en Chile, para marcar una posición clara respecto a la tradición de lucha de la cual nos sentimos parte, posición que intentamos comunicar mediante una selección de material de archivo, periodístico y cinematográfico, además de algunos recursos estilísticos de creación propia. La segunda transmisión, nos sirvió para profundizar nuestra posición respecto a cómo entendemos la política y las coyunturas electorales, nos permitió jugar con otros formatos, aumentar el material propio y mejorar los aspectos técnicos de la transmisión. Nos interesa mostrar la calidad técnica que pueden lograr proyectos independientes como este, porque en la medida que disputemos lo que se determina visible o invisible podremos aumentar la masividad de nuestras propuestas gráficas, audiovisuales o literarias y así compartir las ideas de transformación social que nos impulsan. En ese sentido, el Piño TV es para nosotros otra de las herramientas que tenemos a disposición y que nos interesa explorar para comunicar nuestras posiciones. Por ahora no nos ha preocupado la masividad de las transmisiones, ni el impacto que pudieran generar, pero tenemos que ampliar nuestras posibilidades: no nos interesa hablarle sólo a los convencidos.

 

 “Es necesario avanzar hacia una articulación mayor y mejor de las diversas iniciativas que actualmente se desarrollan. Además, nos parece fundamental reflexionar en torno a nuestras propias cultura e idiosincrasia, a las formas que tenemos de comunicarnos y relacionarnos como colectividad.”

 

¿Cómo perciben el rol de las tecnologías digitales en el desarrollo de un poder popular para el Chile del siglo XXI? ¿Es posible ver un avance en los últimos años? ¿Cómo proyectan esto hacia el futuro?

Estas tecnologías ya llevan bastante tiempo en funcionamiento y se encuentran ampliamente masificadas e incorporadas en el quehacer social y cultural de gran parte de la sociedad. En ese sentido, nos consideramos como beneficiarios de ese cambio tecnológico y cultural, puesto que, en gran medida, nos ha entregado la posibilidad de pasar de receptores pasivos de la comunicación a emisores organizados. Se evidencia una tensión en relación a los medios de comunicación tradicionales del siglo XX que, si bien aún no se encuentra resuelta, es evidente que abre posibilidades para disputar el sentido de lo social. Sin embargo, tampoco creemos que sea la técnica o el dispositivo por sí mismo el que soluciona el problema político de las comunicaciones, por lo que buscamos mantener una permanente actitud crítica, y consideramos que aún falta mucho por hacer; principalmente en cuanto a dotar de contenidos y una estética propia estas iniciativas.

En términos de comunicación popular, creemos que si bien hay un avance en cuanto a la multiplicación de iniciativas que buscan permear y disputar este ámbito de lucha, también vemos que es necesario avanzar hacia una articulación mayor y mejor de las diversas iniciativas que actualmente se desarrollan. Además, nos parece fundamental reflexionar en torno a nuestras propias cultura e idiosincrasia, a las formas que tenemos de comunicarnos y relacionarnos como colectividad. En este sentido, nos interesa profundamente buscar el modo de recuperar la capacidad del pueblo para autodeterminar su propia existencia, y consideramos que esa tarea es sencillamente imposible si no somos capaces de tomar conciencia de nuestra propia identidad sin dejar de imaginarnos de un modo distinto al actual.

 

Si te interesa saber más sobre el trabajo de El Piño Comunicaciones, puedes visitar su facebook https://www.facebook.com/ElPinoComunicaciones o escribirles a elpinocomunicaciones@gmail.com

 

por Alejandro Parsons

[publicado en la edición n°22 de Solidaridad]

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