Aportes para una línea política sindical (2da parte)

En el número anterior de “Solidaridad”, expusimos la primera parte de este documento, con el objeto de abrir un debate hacia el movimiento sindical independiente. En esa oportunidad, se planteó que, de acuerdo al nuevo escenario político abierto después de las elecciones presidenciales, el eje o tesis principal de trabajo para el período se expresaba como la “centralidad del movimiento obrero en la rearticulación del movimiento popular para enfrentar la avanzada del reformismo y superar el período de reformas democráticas con un orientación anticapitalista”.

A su vez, se expusieron algunas orientaciones estratégicas para el despliegue de una línea sindical respecto a 4 puntos importantes: en donde en primer lugar consideramos las características subjetivas o conceptuales a desarrollar como trabajadores y trabajadoras, en segundo lugar los aspectos organizacionales de un sindicalismo independiente, en tercer lugar los procesos políticos, y por último la Acción Directa de Masas (ADM) como elemento estratégico para enfrentar como militancia este período de reacomodo del bloque neoliberal.

En esta segunda parte, quisiéramos profundizar respecto de asuntos más concretos o, dicho de otro modo, en los aspectos tácticos con los cuales construir una propuesta de línea política para la lucha sindical en Chile en el actual contexto. Cuando nos referimos al diseño táctico hacia el ámbito sindical, estamos hablando de las tareas reivindicativas, las acciones o posiciones políticas que se despliegan, y que permiten profundizar y llevar adelante las orientaciones estratégicas generales. Estas orientaciones tácticas, pueden ajustarse o variar durante el período político, por cuanto es preciso revisarlas regularmente con los compañeros con los cuales se esté militando en el mismo gremio, empresa o holding, dependiendo de las experiencias de lucha del movimiento sindical y sus respectivas realidades a lo largo y ancho del país.

Cuando nos referimos al diseño táctico hacia el ámbito sindical, estamos hablando de las tareas reivindicativas, las acciones o posiciones políticas que se despliegan, y que permiten profundizar y llevar adelante las orientaciones estratégicas generales.

 

Creemos pertinente que para poder elaborar un diseño táctico efectivo para el mundo de las y los asalariados debemos considerar los siguientes planos:

Plano subjetivo:

Las tareas en este plano radican principalmente en buscar los mecanismos que permitan iniciar el debate estratégico entre las bases de trabajadores que ya mantengan un nivel mínimo de organización.

Para esto es muy provechoso y necesario promover la realización de jornadas de debate, talleres o escuelas de formación, sostenidos por la propia organización sindical, idealmente apoyadas por otros espacios como centros de estudios o compañeros profesionales que colaboren en el desarrollo de contenidos y materiales de difusión. Además, es fundamental que los resultados de cualquier actividad puedan ser sistematizados y compartidos hacia otros sectores. No es menor que, por ejemplo, en el último tiempo haya habido innumerables experiencias de este tipo y que no se conozcan sus resultados. El conocimiento de las y los compañeros y su manejo en torno a la Educación Popular debiera aprovecharse para ello con el objetico de aportar al rearme subjetivo de mundo de la clase trabajadora.

Plano orgánico:

En el plano orgánico, el mayor esfuerzo –aparte de los procesos particulares de unidad por rama o circuito productivo- debiera estar enfocado en la Unidad Sindical. Para esto es fundamental el nivel de vinculación que tengan las organizaciones desde la base, así como el esfuerzo y la disposición de los dirigentes en tender lazos permanentes hacia otros sectores del movimiento popular.

Al respecto, la experiencia del “Congreso por un Nuevo Sindicalismo” fue una iniciativa que debiera ser evaluada por las organizaciones convocantes (o, en su defecto, por los dirigentes), ya que, a pesar de producir elementos de síntesis interesantes respecto de tareas, acuerdos, etc., no logró perdurar en medio del escenario electoral 2013. Aun así, es fundamental que los objetivos y el espíritu con el cual se llevó adelante dicha iniciativa sean retomados en el más corto plazo, recomponiendo y ampliando la vinculación entre  organizaciones y sectores sindicales para un nuevo ciclo político, proponiéndose metas alcanzables y que signifiquen un avance cuantitativo.

Por último, la coordinación nacional contra las AFP, en la cual han convergido diversos sectores sindicales, es un espacio que debe ser saludado y potenciado, redoblando los esfuerzos para desarrollar una campaña que llegue a cada vez más bases sindicales, aportando en las luchas locales y a nivel nacional a los distintos sindicatos que están construyendo un sindicalismo independiente

Plano político:

Al respecto, creemos que es fundamental abrir el debate entre las organizaciones sindicales y las tendencias sobre la formación de un Frente de Trabajadores, de carácter político clasista, anticapitalista y centrado en el desarrollo de los aspectos estratégicos y tácticos que hemos mencionado hasta ahora. Un frente de trabajadores que discuta hacia la base sindical, que despliegue sus políticas desde las propias organizaciones sindicales, y que, por cierto, permita enfrentar eventuales escenarios electorales en base a una discusión sincera, transparente y realista que pueda blindar las organizaciones de coyunturas electorales que puedan ser un obstáculo para el rearme de los trabajadores. Como ejes principales para este período debe considerarse fundamentalmente el cómo resolver las demandas democráticas planteadas en el último tiempo, y con las cuales el reformismo intentará cerrar el ciclo abierto de movilizaciones por medio de la cooptación y la política subsidiaria. Es evidente que apuntar a resolver las tareas democráticas, tiene como objetivo fomentar el rearme de los trabajadores por medio del ejercicio de la organización y la lucha sindical para lograr mejores condiciones políticas sin caer en las lógicas reformistas. Si las y los trabajadores logran las conquistas democráticas por medio de la lucha, estaremos pavimentando nuestro camino para superar esta etapa de luchas democráticas con intención anticapitalista para entrar en una nueva. Aquí resulta importante considerar la acción directa de masas.

 

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El desarrollo de la acción directa de masas:

A nivel táctico, es preciso revisar las experiencias recientes de lucha de las y los trabajadores, las debilidades que tenemos al enfrentar nuestras huelgas o movilizaciones, el nivel de participación y compromiso de nuestros compañeros, los errores cometidos, etc. No es difícil para un dirigente llevar a la pelea a su sindicato, lo difícil es mantener un conflicto, saber cuándo y cómo movilizarse, cuándo detenerse, cómo acumular la experiencia para el fortalecimiento político y orgánico, etc. El ejercicio de la ADM como método de lucha debe ser combinado con el entendimiento de las bases respecto de lo que se reclama y de la fuerza que se tiene.

Al respecto, es fundamental iniciar la discusión y evaluar los alcances de una movilización prolongada, entre diversos sectores sociales dándole un carácter multisectorial, considerando la fuerza real de movilización que se tiene para proyectar objetivos realistas en unidad con otros sectores del mundo popular para ir fortaleciendo el rearme de la clase trabajadora y la construcción de poder popular.

 por Hernán González y Cristián Villablanca

[publicado en la edición n°22 de Solidaridad]

 

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