Melissa Sepúlveda:“Nuestros horizones políticos tienen que ser una cuestión profundamente revolucionaria”

A días de iniciarse un nuevo gobierno de Bachelet, hablamos con Melissa Sepúlveda, presidenta de la FECH, para dilucidar cuáles son los principales lineamientos y perspectivas del movimiento estudiantil.

En pleno verano, mientras todos están hablando del Festival de Viña, nos reunimos en una FECH casi vacía pero que es ya el centro de operaciones de nuestra compañera que, como hemos visto, es muy requerida por los medios de comunicación.

Melissa reconoce la deuda que tiene el movimiento estudiantil y que es trascendental abordar: decir y definir qué es “calidad” en educación o de qué contenidos estamos hablamos. Y es que es aquí donde una mujer libertaria puede hacer una gran diferencia y marcar la pauta en el debate, pues no basta con una educación en la que podamos acceder todos por igual, si esa educación va a seguir reproduciendo los mismos vicios del capitalismo y del patriarcado.

 

Melissa, ¿Cómo vislumbras el escenario político con el nuevo gobierno de Bachelet?

Michelle Bachelet viene con un rol muy claro que tiene que ver con el escenario que existe aquí en Chile, un escenario donde los movimientos sociales están remeciendo las estructuras que se instalaron en la Dictadura y donde ha empezado a haber todo un cuestionamiento a la capacidad de la institucionalidad. Entonces ella recoge las demandas del movimiento social y dice que dará soluciones. Pero lo cierto es que hay una estructura de la institucionalidad dada por la Constitución del 80, que mantiene muy firme sus pilares, por lo tanto se requiere -para calmar las aguas- de una transformación tanto de los cerrojos institucionales como de las políticas que han venido levantando la Concertación y la derecha. Y es este el sentido que tiene la vuelta de Bachelet, y puesto que la Concertación está muy deslegitimada a nivel social, requieren de este recambio con la “Nueva Mayoría” e incorporan al Partido Comunista para darle una nueva cara a la Concertación, y esto es porque la gran mayoría de la sociedad chilena ya se dio cuenta de que ellos continuaron el proyecto de Dictadura, que no hay diferenciación entre el proyecto de la derecha y de la Concertación. Entonces ahora vienen con este aire nuevo y con esta cabeza que es un personaje muy popular, que tiene mucho respaldo y por sobre todo en los sectores populares, que es Michele Bachelet.

Considerando esto, sabíamos desde antes que el escenario es complejo, por esta careta que tiene Bachelet de tomar las consignas del movimiento social. Sin embargo, la designación del gabinete viene a poner en cuestionamiento la real voluntad que existe por parte de la Nueva Mayoría de realizar estas transformaciones. En el fondo, esto es algo que nos permite pensar que va a haber una continuidad del modelo, independiente de las reformas que se hagan. Porque como se están planteando las reformas, si uno lee el detalle, se da cuenta que no es un programa que pretenda acabar con el neoliberalismo en ningún caso. Si uno ve a nivel político quienes son los que dan aprobación al gobierno de Bachelet, son los principales sectores empresariales que le dan su apoyo explícito y financian su campaña, una de las  más millonarias que se haya visto. Entonces hay hartas señales con la designación del Ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, que fue Ministro de Hacienda de Lagos y quien implementó el Crédito con Aval del Estado, trabajó en el Fondo Monetario Internacional, fue parte del directorio de Canal 13, propiedad de Andrónico Luksic. Entonces él tiene una historia ligada al mundo empresarial y gerencial y absolutamente abogará por una continuidad del modelo neoliberal en la educación. En la designación de la Subsecretaria de Educación pasó algo bastante similar. Entonces todo esto responde a una mirada muy economicista.

 

 “Dentro de eso tenemos que ser capaces de distinguir que demandas podemos conseguir con la movilización, que demandas son nuestro piso mínimo para la movilización y que signifiquen realmente quitarle un pedazo al sistema neoliberal en educación y en otros ámbitos.”

 

Probablemente lo que aquí ocurra es que se intente dar solución a la gran consigna que es lo que resuena como “educación gratuita”, pero bajo términos que aún no están muy claros. Seguramente la concepción seguirá siendo individual, mercantil y tampoco se realizará una transformación integral del modelo educativo que es lo que nosotros hemos dicho, ya que aquí no basta con entregar gratuidad sin cambiar el sistema de acceso que tiene hoy en día la educación superior, o sin cambiar la educación primaria y secundaria, sin abandonar la estandarización de los procesos, como es la prueba SIMCE, la PSU, etc. Es preciso empezar a pensar realmente cuáles son las necesidades que tiene Chile en educación, y también entender algo fundamental que es que la educación no es un proceso neutral, no puede serlo, y por lo mismo nosotros tenemos que pensar hacia donde queremos que se dirija la educación. Hoy día la educación tiene una concepción competitiva, individualista, en profunda relación con el mercado laboral, las mallas curriculares están orientadas en ese sentido y cada vez más con la incorporación del Plan Bolonia o del Proyecto Tuning que son reformas que permiten más movilidad entre las casas de estudio, que permiten acortar el pregrado y alargar el posgrado para también mercantilizar la educación superior y ligarla cada vez más a las necesidades empresariales.

 

¿Donde crees que están las principales dificultades?

Las dificultades no tienen que ver con el gabinete. Las dificultades están en la capacidad que tengamos como libertarios de luchar con unidad. Pero no sólo los libertarios, sino la izquierda en general, porque somos tan pocos que tener políticas sectarias o de aislamiento en este momento es el error más grande que podamos cometer, porque corremos muchos riesgos. Corremos sobre todo el riesgo de quedar como los reaccionarios a la política del “gobierno que viene a solucionar las demandas sociales”. Lo cual siempre se ha usado por parte de la Concertación o del Partido Comunista, quienes dicen que “la izquierda termina alineándose con la derecha”.

Entonces todo va a depender de la claridad que tengamos en nuestras propuestas políticas. Aquí hay un desafío gigante porque durante el gobierno de Piñera bastaba con la consigna, bastaba con haber posicionado los temas, con haber puesto en confrontación el proyecto neoliberal encarnado por la derecha. Entonces eso contrastaba muy fuerte y unía al movimiento. Y contrastaba mucho con el modelo de educación que concibe la educación como un beneficio social, que era esto que venía instalando el movimiento social. Y ahora esa distinción no está tan clara, y ahí el Partido Comunista probablemente va a jugar un rol central porque ellos siguen teniendo mucha inserción dentro del movimiento social y tienen la organización más grande de trabajadores que existe a nivel nacional, tienen el Colegio de Profesores, tienen ex dirigentes estudiantiles en el Parlamento, por tanto el peso que ellos tienen en este momento es grande.

 

Frente a este escenario, ¿Cómo ves la articulación del movimiento estudiantil?

En los próximos CONFECH ya iremos tomando decisiones respecto a cómo vamos a enfrentar la relación con el gobierno, esperamos que sea una relación mucho más dialogante que lo que fue con el gobierno de Piñera. Ellos ya han anunciado que tendrán un acercamiento hacia el movimiento estudiantil, que van a presentar sus propuestas de ley a los dirigentes estudiantiles y a gente del mundo de la educación antes que al Congreso, entonces para todo eso hay que estar preparados y vemos que ahí hay hartos desafíos. Por una parte tenemos que pensar que este ciclo de 4 años que se vienen ahora no puede desarmar al movimiento social. Que independiente de las reformas, ya sean favorables o no al campo popular, una de las tareas fundamentales tiene que ser el fortalecimiento de las organizaciones de base, políticas y sociales, que nos permita proyectar la movilización independiente que se cierre el ciclo de la educación, o de las AFP, o de la renacionalización, o de alguna de las otras demandas que han levantado los movimientos sociales y que de alguna u otra forma van a tener respuesta. Probablemente va a haber una modificación, tal vez no sea más que una reformulación pues esto es lo que ha constituido en nuestra historia los cierres de los ciclos políticos.

Entonces si nosotros permitimos que se desarticule el movimiento social en un momento en que ya conseguimos algo o que se acabe la movilización, eso va a ser finalmente hacerle todo el juego al gobierno y retornar el clima de la gobernabilidad sin haber conseguido nada en lo concreto. Por lo tanto, nuestros horizontes políticos tienen que estar más allá, tienen que ser una cuestión profundamente revolucionaria, tiene que ser una cuestión que en el fondo sea inalcanzable. Y dentro de eso tenemos que ser capaces de distinguir que demandas podemos conseguir con la movilización, que demandas son nuestro piso mínimo para la movilización y que signifiquen realmente quitarle un pedazo al sistema neoliberal en educación y en otros ámbitos. Y toda esta claridad aún no está porque requiere de esfuerzos técnicos, de mucho conocimiento, de dar un paso gigante que nunca ha dado la izquierda, de poner a disposición a gente que esté diseñando un programa popular y ahí hay varias respuestas desde el mundo de la educación. También la CONFECH y las organizaciones estudiantiles son una columna vertebral del movimiento popular en estos momentos, porque tienen una organización consolidada a nivel nacional, por tanto la CONFECH debe jugar un rol fundamental y nosotros ya hemos sido claros en decir que la apuesta es la multisectorialidad, tanto para abordar la educación desde una perspectiva multisectorial, como para que el movimiento estudiantil sea capaz de acoger como propias las demandas del resto de los sectores sociales. Y eso, finalmente, constituye una identidad de clase, sin que quizás se diga con esas palabras. Y hay que tener tanta claridad en el contenido para que la forma no sea un problema, y podamos utilizar también un lenguaje más cercano con el mundo popular.

 

por La Mala
[publicado en la edición n°22 de Solidaridad]

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