A prepararse para afrontar este nuevo ciclo político [Editorial de la edición n°22 de Solidaridad]

En este segundo número del 2014, en primer lugar, saludamos a todas las trabajadoras y luchadoras sociales, ya que en el mes de marzo conmemoramos el gran aporte realizado por las mujeres en las luchas históricas por conquistar el socialismo y la libertad. Que todos los días del año sean para reivindicar los esfuerzos de liberación que lleva adelante más de la mitad de la humanidad, oprimida y explotada por el patriarcado y el capitalismo. Tampoco olvidamos que marzo también se destaca por ser el mes de la juventud popular y rebelde de las poblaciones, que debe convertir su ímpetu y su pasión revolucionaria en un aporte a las luchas sociales concretas que en esta etapa de avanzada del reformismo deberemos enfrentar en conjunto como pueblo trabajador.

Nuestra temporada estival ha estado marcada, a nivel latinoamericano, por los sucesos acontecidos en Venezuela. Sabemos que la derecha venezolana está desesperada y al ver que por los medios legales les ha sido imposible equilibrar la balanza política a su favor, han nuevamente tomado la calle, apoyados claramente por el imperialismo y los medios de comunicación burgueses de todo el mundo, incentivando mediante la violencia callejera un Golpe de Estado en Venezuela. Nosotros, libertarias y libertarios, nos oponemos firmemente a la asonada fascista en Venezuela y brindamos todo nuestro apoyo al pueblo venezolano, principal impulsor del avanzado proceso social que se vive en aquel país. Mientras tanto en Chile, la derecha, que se encuentra en una profunda crisis orgánica, no quiso ser menos y atacó al gobierno venezolano por medio del presidente Piñera quien abogó por las libertades democráticas y el respeto de los derechos humanos; sabemos que no se puede hablar de libertades democráticas con una Constitución impuesta a sangre y fuego por los militares, y de derechos humanos en un país que se destaca de forma internacional por su abuso hacia el Pueblo Mapuche y al movimiento popular chileno. A pesar de todo lo anterior, no podemos caer en un apoyo ciego e irrestricto al “Gobierno Popular”, que si bien ha cumplido un rol relevante en el transcurso del proceso, también tenemos claro como libertarias y libertarios, que los cambios radicales sólo podrán tener como únicos protagonistas al pueblo y la clase trabajadora en su conjunto. Si se mantienen las ilusiones estatalistas, el caudillismo, el verticalismo, la burocracia, y la política del “mal menor”, y no se privilegia e impulsa la acción popular descentralizada y autónoma desde abajo, el proceso estará condenado al fracaso, por más que el Ejército esté de parte del pueblo. Y en Chile, ya tenemos la experiencia histórica de que ocurre cuando las masas depositan todas sus esperanzas de cambio en un Gobierno, por más Popular, que éste sea.

En nuestro país, las fracturas internas que se han producido en la derecha, son fruto de una constante movilización social, que les fue cerrando el terreno en la arena política, generándoles divergencias internas importantes respecto a como posicionarse frente a la incipiente rearticulación del mundo popular, virando un sector hacia posiciones más de “centro”. Esto no significa que la capacidad de veto a reformas democráticas al neoliberalismo se les haya ido de las manos. Al contrario, aún la derecha tiene capacidad de maniobra y es evidente que en este nuevo panorama político intentará rearticularse para hacer más efectiva su contención de posibles cambios estructurales heredados de la Dictadura.

Por su parte, la “Nueva Mayoría” tiene el escenario bastante liviano para su despliegue, ya que en la arena política la derecha se encuentra de capa caída. Sin embargo, esto no es sinónimo de un futuro mejor para el pueblo y la clase trabajadora, al contrario; el reacomodo del bloque en el poder, por medio de reformas parciales y cosméticas mantendrá el modelo neoliberal intacto. Las polémicas que se han dado durante este verano con la designación en el gabinete de personas que están directamente involucradas en escándalos de corrupción, de lucro en la educación y el cuestionamiento a los subsecretarios de Bienes Nacionales, Agricultura, Educación y el Intendente de Tarapacá, nos demuestran los verdaderos intereses económicos que resguarda la “Nueva Mayoría”.

Finalmente creemos importante reafirmar la urgente necesidad de fomentar el debate fraterno y los espacios de unidad entre la izquierda revolucionaria, que desde los espacios de la lucha social está esforzándose en levantar alternativas desde y para el pueblo trabajador. Para poder elaborar este diseño político que apunte a la unidad de la izquierda anti-capitalista es crucial superar el sectarismo que ha hecho tanto daño a la izquierda estas últimas décadas. Solamente con transparencia y democracia de base será posible no caer en un aparatismo autoritario y ficticio, que nos llevará a perder el tiempo y a la derrota en esta nueva etapa política, en donde el rearme del mundo popular será fundamental para avanzar hacia el socialismo y libertad.

¡Por el Socialismo y la Libertad!

¡Arriba las y los que Luchan!

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