Por la unidad del pueblo y de la izquierda revolucionaria, avanzamos en la lucha multisectorial

toma_ EDITORIAL DE “SOLIDARIDAD” Nº 20, NOVIEMBRE/DICIEMBRE DE 2013

Noviembre ha sido un mes de grandes triunfos y de necesidad de balances. Los libertarios y las libertarias de norte a sur estamos muy alegres y optimistas por el triunfo histórico de nuestra gran compañera Melissa Sepúlveda, que el próximo  2014 liderará la FECH. Con ello se dará la posibilidad de fomentar la unidad multisectorial del movimiento popular y encabezar las nuevas luchas contra la “Nueva Mayoría” en el poder. Para esto es fundamental la unidad de los libertarios y de la izquierda revolucionaria. Sin embargo, es muy importante realizar un balance sobre el proceso de las elecciones, las perspectivas de luchas que se vienen tanto para el movimiento popular como para la izquierda revolucionaria en el nuevo escenario político que enfrentáremos en el país.

La FECH ha vuelto a sus orígenes, casi un siglo de historia se han encarnado en la  vuelta de los libertarios a una de las organizaciones estudiantiles más importantes del país. Esto es un momento histórico que nos obliga a ponernos a la altura de las circunstancias y del nuevo escenario político que se nos viene. En los orígenes del movimiento de trabajadoras y trabajadores, de campesinos y campesinas, y del conjunto del movimiento popular, los libertarios cumplieron un rol relevante a la cabeza de Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, donde se destacaron por su liderazgo y la construcción de poder popular en las primeras décadas del siglo XX. Hoy es importante darle continuidad en un nuevo contexto, aprovechando las experiencias traducidas en aciertos y errores, para ir avanzando en el rearme de la clase trabajadora y la izquierda revolucionaria.

En lo referente a la problemática electoral y los resultados presentados el domingo 17 de noviembre en el país, es importante realizar algunos balances. Lo primero es señalar que las elecciones sirven como un elemento poder comprender, a muy grandes rasgos, las condiciones en las que se encuentran las diversas fuerzas políticas que configuran el escenario de la lucha de clases, siendo un tema importante para las perspectivas de lucha. En segundo lugar, los resultados electorales muestran cómo el bloque neoliberal aún goza de legitimidad, además de la clara ausencia de una alternativa para los trabajadores, a pesar de algunas novedades. Por lo que la tarea aún es ardua.

Según las cifras, la abstención sigue siendo altísima. De un total de los 13.573.134 de personas con capacidad de votar, sólo lo hicieron 6.691.840, es decir, al menos un 50% de los votantes no lo hizo. Al mismo tiempo, en relación a las elecciones municipales del 2012, donde votaron 5.790.617, la participación aumentó sólo en  901.223 personas, menos de un millón. El análisis más detallado de esto no es espacio para una editorial, pero las cifras son bastante elocuentes al respecto. Debemos considerar también que del total de votos es el bloque neoliberal (Bachelet, Matthei, Parisi, Meo, Israel, Jocelyn-Holt y Sfeir) el que todavía tiene el más alto porcentaje, con un 93,53%, mientras que la suma del sector de izquierda progresista no supera el 5% (muy por debajo de las expectativas de algunos). En otras palabras, el escenario electoral da cuenta de que aún predomina la abstención política, expresión de una falta de proyecto anti-capitalista de mayorías, y de que el bloque neoliberal aún cuenta con un amplio apoyo ciudadano. Por lo tanto, los magros resultados de la izquierda dejan clara las tareas para el año 2014: profundizar la crítica al modelo, integrar a los sectores más atrasados a la lucha social y política, construir una alternativa de masas. En este marco, el movimiento estudiantil tendrá un rol fundamental como dinamizador de la crítica y la elaboración de propuestas desde el mundo popular por medio de la promoción de la multisectorialidad como estrategia necesaria para alcanzar los objetivos descritos más arriba.

Aunque sabemos que las elecciones nos sirven para dimensionar el panorama político al que nos enfrentamos como pueblo, debemos dejar en claro que sólo la lucha social y política, enmarcadas en la construcción de poder popular nos llevarán a alcanzar nuestras metas. Esto implica, necesariamente, perspectivar nuestra construcción con miras a seguir desarrollando la unidad programática del movimiento popular (multisectorialidad) y con el resto de la izquierda revolucionaria (frente de izquierda revolucionaria), a pensar la acción directa de masas en el contexto del nuevo escenario político y las luchas democráticas, profundizando la lucha multisectorial que es la estrategia fundamental si queremos evita el cierre del ciclo con un bloque neoliberal fortalecido. Todos estos elementos nos van a ir marcando el camino para realizar los verdaderos cambios que los trabajadores y el pueblo necesitan.

Por el socialismo y la libertad.

¡Arriba los y las que luchan!

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